Si en tu trabajo

2009 Octubre 21
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de Edgar Valdes

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Mientras la tele desenvuelve imágenes

2009 Octubre 20
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de Edgar Valdes

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El amor es siempre un arcoiris oscuro

2009 Octubre 19
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de Edgar Valdes

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Lecciones de cocina

2009 Septiembre 29
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de Edgar Sandoval Gutiérrez
autor: desconocido

autor: desconocido

0 centímetros de distancia

2 dedos de intenciones

1 pizca de sinsentido

1 taza de humedad

harina y piel al gusto

Se mezclan todos los ingredientes a placer y se esparce la harina hasta adherirse a la piel. Se coloca sobre una superficie flexible y se coce lentamente a alta temperatura.

Esta mañana desperté con antojo de cocinar!!

Jeans

2009 Septiembre 28
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de Edgar Valdes

Jeans

Sasha Pacman

2009 Septiembre 21
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de Edgar Valdes
Sasha Grey

Sasha Grey

Lista de lecturas

2009 Septiembre 19
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de Edgar Valdes

Cuando paso por las librerías las filas incandescentes de lomos luminosos, pastas duras y anaqueles altísimos, no puedo sino imaginar las increíbles maravillas y tesoros que esconden tantos volúmenes inaccesibles de momento.

¿Poemas soprendentes, novelas definitivas, ensayos lúcidos e indispensables? Imposible saberlo. Best sellers de actualidad intercalados con obras maestras de hace 150 años. Catálogos de hágalo usted mismo y manuales de autoayuda, a la par de poemarios infernales y novelas breves que siglos atrás fueron quemados en hoguera pública.

Paseamos entre los estantes, admirando portadas o títulos inesperados. El último de Eco, el más bello de Murakami, la edición que creíamos extinguida hacía mucho tiempo. ¿Cómo elegir?

El tiempo se extiende delante nuestro y es infinito, pero no nos pertenece. Alguna de estas obras será la última que podamos leer, el último placer o decepción. ¿Nos inclinaremos por los clásicos absolutos antes de que sea demasiado tarde? ¿Qué se sentirá la muerte cercana sabiendo que no abordamos jamás En busca del tiempo perdido? O quizá nos decidamos por las grandes obras contemporáneas, tal vez La catedral del Mar sea la gran novela de nuestro tiempo, quizá Stieg Larsson defina nuestra época. ¡Y nosotros dejaremos este mundo sin conocerlas! No, imposible.

Pero el tiempo sigue su marcha y nos preocupamos demasiado, quizás.

Siete modelos eróticas

2009 Septiembre 16
de Edgar Valdes
Nicole para X-Art

Nicole para X-Art

Jenya D, para Met Art

Jenya D, para Met Art

Muriel, para Hegre Art

Muriel, para Hegre Art

Gabby, para Femjoy

Gabby, para Femjoy

Iveta, para Errotica

Iveta, para Errotica

Demi, para Met Art

Demi B, para Met Art

Suzie, para Hegre Art

Suzie, para Hegre Art

Nikky, para Errotica (OK, no fueron siete ;))

Nikky, para Errotica (OK, no fueron siete :) )

L.A. Confidential

2009 Septiembre 14

He vuelto a ver esta excelente película de finales de los noventa, que trata de emular la trama y el espíritu de aquellas cintas de la posguerra en que los detectives rudos, los asesinatos misteriosos y las chicas glamorosas se envuelven en humo de cigarrillos, whisky y canciones de fonógrafo lejano.

¿Qué hace que una película cualquiera persista en nuestra memoria? No lo sé. Quizá un casting acertado y una historia sin demasiados altibajos. Y es que en realidad no pedimos demasiado: actuaciones creíbles, acción y algo de romanticismo.

En este caso, privan los personajes adecuados en una historia que no pretende vueltas de tuerca (como las odio después de un rato).

l.a.confidential-James Cromwell

James Cromwell (Dudley Smith). Polifacético actor de reparto, lo mismo es el simpático granjero en Babe que el visionario científico que muere al inicio de Yo, Robot.

Se le da con bastante facilidad el papel de policía corrupto, y hace un papel destacado como Dudley Smith, el jefe de policía de la ciudad Los Ángeles que intenta hacerse con el liderazgo del crimen organizado.

l.a.confidential-Guy Pearce

Guy Pearce (Ed Exley). Tardé un rato en darme cuenta, pero éste es el chico que en Memento (la exquisita película de Christopher Nolan) pelea consigo mismo y su memoria volátil. También lo vimos en La máquina del tiempo, en otro intento por llevar a la pantalla los suelos de Wells.

Aquí, por el contrario, interpreta al teniente detective Exley, una interesante mezcla de ambición e integridad, juventud e inteligencia, que se encarga de resolver crímenes aún contra la voluntad de sus jefes y compañeros.

l.a.confidential-Kevin Spacey

Kevin Spacey (Jack Vincennes) El buen Kevin Spacey, cuando aún hacía cintas memorables. The Usual Suspects es una de esas grandes cintas para recomendar sin que nos haga quedar mal, y American Beauty, qué puedo decir,  es una maravilla.

Se encarga de dar vida al policía Vincennes: ligeramente corrupto, ligeramente carismático, con conexiones en más de un lugar tanto en el jet set tanto como en el bajo mundo de Los Ángeles. Tarde le entran remordimientos de conciencia, pero aun así se las ingenia para aportar la habichuela mágica que resuelve el misterio. Un aplauso para Kevin.

l.a.confidential-Kim Basinger

Kim Basinger (Lynn Bracken). Ya no es la amante de Mickey Rourke (Nine 1/2 Weeks), pero todavía no es la madre de Eminem (8 Mile). Su papel pudo ser interpretado, digamos, por una más joven Naomi Watts, pero no lo hace mal la señora Basinger. Ese cabello ondulado nos demuestra que pudo hacer más en el cine negro de medio siglo que en los insípidos ochentas.

En esta cinta es Lynn Bracken, una prostituta de lujo y eslabón de la red de corruptelas y complicidades que sazonan la trama. Aparece en el póster oficial ocupando todo el primer plano,  y es la única mujer relevante del filme.

l.a.confidential-Russell Crowe

Russell Crowe (Bud White). Antes de Gladiator, ya era el chico rudo. Dos años antes había participado en el fallido experimento de Sam Raimi (The Quick and the Dead) con Sharon Stone, y justo a tiempo pudo rectificar con esta cinta, para posteriormente abrazar el éxito de taquilla y crítica con trabajos posteriores: The Insider, A Beautiful Mind, American Gangster, etc.

Aquí lo vemos como Bud, el violento detective que no soporta ver el maltrato a las mujeres al mismo tiempo que acaba con sospechosos, delincuentes, mobiliario y hasta compañeros de trabajo. Se enamora de la prostituta, se hace amigo del policía nerd, se deja manipular por el jefe corrupto. Bud White, visceral y transparente, hace de engrane de esta magnífica historia de grises, pasiones y claroscuros.

¿Por qué hago esta crónica de una cinta antigua y galardonada? No lo sé. Quizá porque es bueno recordar que algo nos gusta, que podemos verlo por segunda vez y descubrir que sigue existiendo magia aún en las cosas conocidas y familiares.

Ensayo sobre la ceguera

2009 Septiembre 9
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de Edgar Valdes

Alguna vez emprendí la lectura del Evangelio según Jesucristo, del mismo autor. Algo me hizo dejarlo a un lado, y todavía anda penando en mi biblioteca esperando que le dé otra oportunidad.

Ahora, tuve la excelente idea de obsequiarle el Ensayo sobre la ceguera a una persona que amablemente me lo prestó una vez terminado, acompañándome el ejemplar de una buena recomendación hacia el mismo.

La historia, como bien sabe quien ya lo leyó o quien vio la mediana película de Fernando Meirelles, narra la historia de una epidemia de ceguera que de súbito arrasa un país entero. Es una condición inexplicable y sin cura, enteramente desconocida y particularmente especial, pues las víctimas se llenan de luz, y sus ojos no ven más que blanco absoluto. Ceguera blanca, pues.

Sin embargo, como el título lo asienta, la ceguera no es otra cosa que un pretexto de José Saramago para hurgar en lo superficial y en lo profundo del espíritu humano, para poner en evidencia nuestra flaqueza como civilización, la rápida caducidad de los así llamados valores, y poner en entredicho la solidaridad humana.

Cierto que los protagonistas van tejiendo a base de desventuras su propia red de complicidad, apoyo y compasión, incluso amor, pero el tono de la narración va más encaminado a mostrarnos, con crudeza en la cadenciosa prosa del portugués, nuestra ya pregonada fragilidad física y la sencilla voluntad de lobo cruel que poseemos todos los hombres.

Hace mucho tiempo que no me desvelaba con la lectura de una novela, pero esta vez tuve que leer las últimas 200 páginas (la mitad del libro) en una madrugada de fin de semana.

Un buen libro, sin duda.