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NARRACIONES SOBRE EL SABER/III

septiembre 19, 2008

En esta tercera entrega les comentaré las transformaciones que nuestro autor identifica en la ciencia y los saberes, a partir de la ruptura con el paradigma moderno.

Lyotard plantea que, ante el advenimiento de la condición posmoderna y el predominio del lenguaje performativo, la ciencia ha enfrentado cambios importantes tanto en la investigación como en la docencia.

En lo correspondiente a la primera surgen dos grandes problemas: el enriquecimiento de las argumentaciones y la complicación de la administración de pruebas.

En cuanto a la argumentación señala que la investigación científica formula sus propias reglas y solicita al destinatario que las acepte (a esto le llama condición pragmática). Es decir que es la misma ciencia la que establece cuáles son las argumentaciones válidas y cuáles no. El metalenguaje que utiliza para esto es el de la lógica.

Las reglas de la lógica establecen que no se admite paralelamente una proposición y su contraria, que el sistema pierde su consistencia si se le añade un axioma, que debe existir un procedimiento efectivo que permita decidir si una proposición pertenece o no al sistema, y finalmente pide la dependencia de axiomas unos con respecto a otros (no entraré en más detalles porque este tema, por sí mismo, ameritaría varios posts y mis conocimientos al respecto no dan para tanto).

No obstante, diversas investigaciones surgidas desde las matemáticas y la física han demostrado la existencia de sistemas que no operan bajo estas reglas y de las llamadas “paradojas”, lo cual le resta universalidad a este lenguaje.

Entonces, Lyotard plantea que la aceptación de enunciados científicos termina por depender de que se acepten las reglas establecidas para la argumentación. Esto implica que la argumentación científica es un mero “juego pragmático” en el que los jugadores han acordado entre ellos las reglas o bien las han hecho propias.

Por lo mismo, el progreso de la ciencia se da por dos motivos: porque bajo las mismas reglas se ha creado una nueva jugada (se ha descubierto algo nuevo siguiendo el método convencional) o bien porque se ha generado una nueva regla (y ha sido aceptada por los jugadores, hay que decirlo). Esto explica también el surgimiento de múltiples lenguajes científicos, cada uno con su propio conjunto de jugadores que las aceptan.

En lo referente a la administración de pruebas, ésta es complicada de origen. La primera forma de probar algo es a través de los sentidos. No obstante, éstos son limitados. La vista o el oído no resultan suficientes. Se requiere entonces de la intervención de técnicas que permitan una observación “secundaria” más precisa.

El problema con la técnica es que ésta no busca lo justo o lo verdadero, sino lo eficiente: que gaste la menor cantidad de recursos. Entonces, los usuarios de los saberes (el Estado y/o las empresas, plantea Lyotard) no buscan encontrar la verdad, sino incrementar su poder acumulando la mayor cantidad posible de conocimientos.

Paradójicamente, entre más conocimientos se acumulan es más factible “tener la razón”. Tanto ésta como el saber comienzan a concentrarse en pocas manos. El poder que genera la posesión de conocimientos legitima al saber.

Por el lado de la docencia, la transmisión de conocimientos ha dejado de estar destinada a formar élites que conduzcan el destino de la nación. La meta ahora es más modesta: poder insertar más personas al mercado laboral. Ya no se trata de transmitir saberes, sino de dotar de “competencias” a las personas. El autor señala que ahora los estudiantes ya no se preguntan: ¿es esto cierto?, sino ¿para que sirve? (¿les suena conocido?).

En el siguiente y último post de esta serie les contaré cuales son los problemas que enfrenta la ciencia derivados de estas transformaciones en la investigación y la docencia, cuáles son las nuevas funciones del quehacer científico y algunas reflexiones propias al respecto. Saludos.

7 comentarios leave one →
  1. enero 2, 2009 12:43 pm

    Excelente artículo, mi favorito de la serie hasta el momento.

  2. enero 2, 2009 12:44 pm

    Me parece genial que te haya gustado… creo que el artículo de cierre estará aun mejor porque relatará las paradojas que ha introducido el relato performativo en la tarea científica… y a partir de ahí, creo, se puede entender el porque otros lenguajes, alternativos al científico aunque no necesariamente discordantes, emergen con tanta fuerza en las últimas décadas.

  3. July permalink
    enero 2, 2009 12:44 pm

    Es curioso ke justo ahora ke leo tu post coincida con mi nueva adquisición “diario de un mal año” de j.m. coetzee ese texto es una novela padrísima combinada con reflexiones acerca del nacimiento del estado y el poder llevo apenas unas 40 páginas pero puedo asegurarles ke vale la pena ir a la primera librería ke se les atraviese para comprarla aunke también cualkiera de sus anteriores: desgracia, infancia o juventud (ke además fueron las ke lo condujeron al máximo e inútil premio de letras: el nobel) en fin a lo ke me refería es la coincidencia con los temas dese libro y de tu texto y con la sugerencia de ke ya kestas clavadazo con el rollo bien podrías chentártelo para comparar opiniones

  4. enero 2, 2009 12:45 pm

    Compadre, me parece genial la sugrencia y buscaré el libro… ya antes me habían dado buenas referencias de los textos de Coetzee, así es que creo que va siendo hora de leerlo… también estaría muy bien si nos cuentas qué similitudes encuentras hasta ahora entre ambos textos… saludos.

  5. Bedollolares permalink
    enero 2, 2009 12:45 pm

    Es lo más interesante que he leído el día de hoy. Me parece de lo más acertado en cuanto a el error y acierto (depende de qué lado de la moneda este el que opine) de las prioridades en la administración del conocimiento y las técnicas de enseñanza. Desgraciadamente la tendencia a monopolizar es irreversible en todas las areas en donde se pueda hacerlo. Aun y si los interesados en preservar el “estatus quo” tuvieran el interés de permear la correcta administración y aplicación del conocimiento. Este humilde servidor opina que ya es demasiado tarde y que las sociedades divididas en países están totalmente desmotivadas a cambiar paradigmas. Saludos

  6. enero 2, 2009 12:45 pm

    No me parece que exista algo así como la correcta administración y aplicación del conocimiento… me parece que lo que plantea Lyotard es que existen diferentes formas bajo las cuales el saber busca legitimarse en tanto lenguaje… estoy de acuerdo en lo de la tendencia a monopolizar, pero esta tendencia, paradójicamente, ha fragmentado al conocimiento mismo

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