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Lost (o ya no kiero ser futbolista)

octubre 19, 2008

El domingo me indigné como en pocas ocasiones lo hago, sentí que una rabia me creció en la boca del estómago, cuando me enteré que 4 equipos de Torreón, que participaron en la Copa Telmex, fueron abandonados a su suerte en el parque V. Carranza, al terminar las actividades de esa competencia. Un camión debió llevarlos de ahí a su ciudad y desde las 5 de la tarde se quedaron como novio esperando que su chiquita se arregle para ir al cine, sólo que en este caso la “muchacha” no se apareció. Cuando el reloj ya andaba cerca de las 12:00 de la noche, con nada en el estómago, un friesito en aumento y poco o ningún dinero para salir del problema.

Y lo que más enternecía del asunto, es que los cerca de 50 deportistas “abandonados” (hombres y mujeres) no perdieron el buen humor, todavía se burlaban y decía que quizá el maltrato era “un castigo por haber perdido”.

Ahora bien, los muchachos y los entrenadores dijeron que la culpa era del encargado estatal del evento, Javier Aguillón, quien labora en el Inedec y (según dijeron los laguneros) les prometió enviarles un camión para solucionar la urgencia. También comentaron que los organizadores los dejaron sin comer desde un día antes (el sábado) y que no era la primera vez que Aguillón les fallaba, pues al mismo equipo (el “Lupita Montenegro”) no se les tramitó el hospedaje en la primera edición del torneo.

Ayer, encontré por celular al profesor Aguillón, pues en su oficina no estuvo, y él aseguró que el trasporte lo contrataba cada equipo desde su municipio, que el Inedec sólo se había comprometido a brindar hospedaje y alimentación y que la responsabilidad de todo ese enredo no era de su institución, sino de la empresa camionera que no quedó bien y de los entrenadores que la contrataron (y no pensaron en un plan de emergencia). Y en lo relacionado a las acusaciones de que no les dio de comer, prácticamente me dijo que eran mentiras, pero con otras palabras más dulzonas.

Lo verdaderamente increíble, fue cuando aseguró que “no había por qué manchar todas las palomitas por una sola tacha” que a final de cuentas el evento tuvo a 32 equipos y ninguno de los demás se había quejado. ¡Brillante respuesta!

Suponiendo que lo dicho por ese funcionario público sea verdad y no una mentira para tapar un error, lo que el señor me dijo entre líneas es que no importa que él haya tenido la oportunidad de auxiliar a un montón de chavos y no lo haya hecho (les pudo haber conseguido habitaciones de hotel para pasarla, por ejemplo), sino que hay más personas que pueden hablar bien de él y de “sus eventos”. ¡Perfecto!, sólo espero que al señor Aguillón nunca le toque estar del otro lado, del lado de los que esperan, del lado de los necesitados.

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