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Hace algún tiempo, cuando mis ratos libres casi igualaban a mi falta de propósito en la vida, me dio por leer obras clásicas en inglés. Pertenecían específicamente a una colección de la Enciclopedia Británica, y a mi me interesaban las obras de Shakespeare en su idioma aborigen.

Era toda una faena, abundaban vocablos antiguos que hacían más difícil la lectura, y muchas veces no daba con el sentido de la frase ni buscando en el diccionario. Terminé por tener a la mano una edición en español de la obra que estuviera leyendo, y debo admitir que no me esforcé lo suficiente, pues el ejercicio no me sirvió ni para comprender mejor al poeta ni a su idioma. No retengo en la memoria un sólo pasaje de esas lecturas, y no agregué un solo conocimiento a mi gramática inglesa.

The body’s delicate: the tempest in my mind
Doth from my senses take all feeling else
Save what beats there. Filial ingratitude!
Is it not as this mouth should tear this hand
For lifting food to’t? But I will punish home:
No, I will weep no more. In such a night
To shut me out! Pour on; I will endure.
In such a night as this! O Regan, Goneril!
Your old kind father, whose frank heart gave all,–
O, that way madness lies; let me shun that;
No more of that.

King Lear. SCENE IV.

Un poco antes, o quizá por las mismas fechas, encontré a un escritor inigualable que sedujo mi imaginación de nerd: Umberto Eco. Una sola obra, que apenas releí una vez, fue suficiente para dejar huella en mi intelecto. El libro en cuestión se titula El péndulo de Foucault, y ya desde el nombre tuve que acudir a una vieja edición del Pequeño Larousse Ilustrado (el nombre de este diccionario siempre me ha gustado, porque nunca conocí el Gran Larousse Ilustrado, como yo esperaba).

La historia que narra el italiano es magnífica, pero todavía hoy me intrigan las citas que aparecen al inicio de cada capítulo, muchas de ellas en latín o griego, aunque no duda en agregar también algo en yiddish y otros lenguajes remotos. Las frases sencillas estaban en francés, las mas oscuras, en español:

Y por último lo que se infiere cabalísticamente de vinum es vis numerorum, que son los números en que se basa esa Magia.

(Cesare de lla Riviera, Il Mondo Mágico degli Eroi, Mantua, Osanna, 1603, pp. 65-66)

Cuando vi por primera vez la adaptación al cine de La Comunidad del Anillo, ya había pasado por cartelera y la estaban dando en la tv por cable. Me quedé maravillado de la obra de Jackson y de Tolkien. Así que a la primera oportunidad le pedí a una amiga su versión de la trilogía, pero sólo me la prestó con la condición de entregarle el enorme libro ilustrado en una semana exacta. Yo no contaba con mucho tiempo libre, así que leía a todas horas que podía. No hacía otra cosa. Me aburrían sobremanera las descripciones topográficas, pero me fascinaba la trama. Nunca leí tanto en tan corto tiempo.

Gandalf paused and set a few leaves aside. ‘There are several pages of the same sort, rather hastily written and much damaged, he said; `but I can make little of them in this light. Now there must be a number of leaves missing, because they begin to be numbered five, the fifth year of the colony, I suppose. Let me see! No, they are too cut and stained; I cannot read them. We might do better in the sunlight. Wait! Here is something: a large bold hand using an Elvish script.’

The Fellowship of the Ring

Después vi el resto de las películas, no una, sino muchas veces, en el cine, dobladas y subtituladas, en casa, en internet. Después me pasé a El Hobbit. Estoy esperando la película. Confiamos en ti, Guillermo.

Esta entrada se irá actualizando. Un saludo.

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