Skip to content

CON OLOR A PASTO V

marzo 5, 2009

***

Cernunnos quedará maravillado después de aquel encuentro con la muchacha de la cafetería. La visitará todos los días con el pretexto de la hamburguesa con papas acostumbrada. Ana Tanwen empezará a sentir angustia en las pupilas cada día, quince minutos antes de las dos de la tarde, esperando al flacucho pelirrojo que entrará a su mirada diez minutos más tarde y le contará detalladamente las estrategias y alineaciones utilizadas en ese curioso deporte de veintidos cavernícolas persiguiendo un balón en espera de humillar al contrincante, de la mano de un selecto grupo de caudillos que aleatoriamente introducirán la bola en la portería y se desbordarán unos segundos después en alaridos interminables de triunfo.

Cernunnos le relatará también la historia de su abuelo y abuela, quienes decidieron salir de Escocia e Irlanda, respectivamente, después de repetidos sueños en los que conocían al amor de su vida en una tierra lejana. Habrían decidido emprender el viaje por las mismas fechas -sin siquiera conocerse ni saber de la similitud de sus historias- ante la sorpresa de sus familias. Apenas un par de días después de haber arribado al país extraño se conocerían en un café y decidirían no pasar un día más separados.

Él sólo había cargado con una pequeña maleta y un libro escrito por su padre donde narraba las hazañas de unos parientes que habían vivido en el siglo doce y ella con un poco de ropa y una compilación de hechizos heredado a las mujeres de la familia por siglos. Ana Tanwen le dirá que es una historia maravillosa que demuestra que el amor existe y Cernunnos le responderá que es sólo un cuento cursi que probablemente los abuelos han inventado para hacer su vida más llevadera. Ana, Tanwen, Ana Tanwen sentirá un escalofrío insoportable al oír esas palabras y se preguntará si el corazón de Cernunnos está frío.

La muchacha, por su parte, le compartirá al futbolista sus deseos de estudiar literatura y contar historias olvidadas por los pretenciosos escritores de la época. Le confesará también su oculto anhelo por incursionar en el modelaje y se sonrojará al pensar en lo absurdo de combinar ambos mundos. Cernunnos le dirá que le resulta apasionante la sola idea de emprender tal aventura. Ana Tanwen lo mirará fijamente y sentirá un silencio suave y arropador en el ambiente. El muchacho se preguntará si el corazón de ella será capaz de escuchar la música que emite el espacio angosto que los separa en ese momento.

Tres días después, Cernunnos terminará con Marta, no sin antes escuchar de su boca un enfurecido concierto de reclamos y súplicas que el muchacho interrumpirá para salir a la calle bendecida por una tormenta. Las gotas inundarán cada una de sus ideas y reverdecerán los sueños dormidos por tanto tiempo. -La simiente es el inevitable final- se repetirá sin tregua hasta llegar a la cafetería. Cruzará la puerta y le parecerán interminables los veinte pasos que lo alejan de aquella mujer misteriosa. Ella lo saludará y percibirá un cierto aroma a pasto húmedo proveniente del muchacho. Él se abalanzará hacia sus labios y los envolverá con la humedad que recorre su cuerpo. Cada uno de los trescientos veintiocho segundos que sucederán después, sin distancia de por medio, se escurrirán lentamente para Cernunnos. Para Tanwen, en cambio, los siglos acumulados correrán desesperados entre los callejones de su piel atrapada en este vendaval. Él no emitirá palabra alguna y se conformará con mirarla detenidamente las siguientes dos horas.

Dos días más tarde, después de interminables horas de batalla sobre el cuerpo del otro, ella lo mirará fijamente y le dirá que tiene que emprender un viaje largo y sin retorno. Le agradecerá profundamente por el tiempo compartido y se marchará dejándolo inmóvil a la orilla de la cama. Él escuchará un coro gigantesco de aficionados entonando el himno de su equipo. Sus piernas intentarán despertar y alcanzar a la muchacha, pero el piso será fangoso y no le permitirá avanzar más de un metro. Se verá a si mismo caer derrotado con la portería a cuestas y el balón incrustado. Ana correrá a la tribuna a festejar levantándose la playera. El árbitro acercará el silbato a su boca y decretará el inevitable final. Las primeras gotas de lluvia caerán de su rostro y él esperara tendido a que el estadio se vacíe. Permanecerá un mes exacto en cama, escuchando los discursos preparados para la ocasión por sus padres, que al final, sólo serán música repetida secuencialmente en sus oídos: la menor, fa sostenido, sol mayor, do mayor, mi menor.

Decidirá buscar el tesoro prometido por los abuelos y olvidará el fútbol. Al día siguiente empezará a comprar el periódico rutinariamente para sumergirse en los anuncios clasificados. Tres meses después, a mitad de la página 5-F leerá: Insumos para Negocios S.A. solicita ayudante de ventas. Interesados comunicarse con el señor Rogelio al teléfono… a la semana siguiente reunirá sus ahorros y meterá un montón de ropa en su mochila. Rentará un pequeño cuarto a cinco cuadras de su nuevo empleo. Borrará de sus recuerdos aquellos labios de mujer silenciosa.

2 comentarios leave one →
  1. marzo 9, 2009 4:48 pm

    Vaya, ahora comienza a tener sentido y consistencia. Este capítulo es realmente veloz. Comienza en la cafetería y termina en la desilusión. O casi.

  2. Edgar Sandoval Gutiérrez permalink*
    marzo 9, 2009 8:03 pm

    Tan veloz como el beso que le da Ana Tanwen a Cernunnos o tan lento como el beso que le da Cernunnos a Ana Tanwen… además, creo que el narrar en futuro acelera la lectura y la vuelve un poco desesperanzadora al final… eso intenté al menos, jejeje… estoy de acuerdo con el “o casi” del final de tu comentario… la historia de estos 5 personajes apenas está comenzando…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: