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Umberto Eco no juega futbol

marzo 10, 2009

En el intento de sentirme igual a los demás (como un pequeño homosexual aterrorizado que se repite obstinadamente que deben gustarle las chicas), rogué muchas veces a mi padre, forofo equilibrado pero constante, que me llevara consigo a ver el partido. Y cierto día, mientras observaba con indiferencia los insensatos movimientos que tenían lugar allá abajo en el campo, sentí como si el alto sol meridiano envolviese hombres y cosas con una luz congelante, y como si delante de mis ojos se desenvolviera una representración cósmica sin sentido. Era lo que más tarde, leyendo a Ottiero Ottieri, descubriría como el sentimiento de la “irrealidad cotidiana”, pero entonces tenía trece años y lo traduje a mi modo: por primera vez dudé de la existencia de Dios y pensé que el mundo era una ficción sin objeto alguno.

Umberto Eco. La estrategia de la ilusión. Lumen, 1998.

5 comentarios leave one →
  1. Edgar Sandoval Gutiérrez permalink*
    marzo 10, 2009 9:09 pm

    Cernunnos estaría en contra de la opinión de Eco y Ana Tanwen lo apoyaría… esa representación cósmica sin sentido puede inspirar mucha lucidez en territorios de locura o viceversa, pero también puede enceguecer, aprisionar, destruir. Sin duda el texto es impecable, aunque como aficionado al futbol no comparta la visión de Eco sobre este deporte.

  2. marzo 11, 2009 4:43 pm

    Pensemos por un momento en el padre de Umbertito, un niño de trece años. Imaginad que sentiría cuando, al salir del partido su retoño le espetara lo de su duda sobre la existencia de dios y el mundo como ficción sin sentido.Él, el padre, que sólo quería comentar una jugada, un remate al larguero o el gol del último minuto. ¡Pobre hombre!

  3. Edgar Sandoval Gutiérrez permalink*
    marzo 11, 2009 5:52 pm

    Seguramente al escuchar eso, el padre le pegó una golpiza… Umbertito, desde entonces, desarrolló un severo trauma contra el futbol y prefirió no acudir al psicoanalista para trabajarlo, sino recetarnos este texto, jejeje…

  4. marzo 11, 2009 6:01 pm

    En realidad la narración discurre por otros senderos. Se titula “El Mundial y sus pompas”, dentro del libro citado. Aún así, me parece por demás lógica la secuencia jusamawi-sandoval.

    En lo personal comprendo el futbol tanto como a la lógica simbólica. Supongo que tiene algún sentido, pero me identifico mejor con Umberto, mi nuevo mejor amigo.

    Un saludo.

  5. Edgar Sandoval Gutiérrez permalink*
    marzo 11, 2009 7:04 pm

    Tal vez te falta asistir a un estadio… o vivir la vida más sin sentido, jejeje… por cierto, pasa raza, jejeje

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