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De cacería con William

abril 23, 2009

 

Herman Cater

Fotografía vía: Herman Cater

No oyó en absoluto a los perros. Nunca llegó a oírlos. Únicamente oyó cómo el martilleo del pájaro carpintero cesaba de pronto, y entonces supo que el oso lo estaba mirando. No llegó a verlo. No sabía si estaba frente a él o a su espalda. No se movió; sostuvo la inútil escopeta; antes no había habido ninguna señal de peligro que le llevara a montarla, y ahora ni siquiera la montó; gustó en su saliva aquel sabor malsano, como a latón, que conocía ya porque lo había olido al mirar a los perros que se apiñaban debajo de la cocina.

William Faulkner – El oso

4 comentarios leave one →
  1. abril 24, 2009 9:35 am

    Un fanático de William Faulkner, de su casa blanca, de su aspecto de aviador. Santuario, El Villorrio, el Ruido y la Furia. Dediqué un año al escritor. De lo mejor.

    Un saludo desde la celda de aislamiento

  2. abril 24, 2009 11:57 am

    Está en su casa, señor Eduard. Uno apenas se inicia en la lectura de este sureño del mundo.

    Otro saludo desde la ventana indiscreta.

  3. abril 24, 2009 12:10 pm

    Y como yo soy dada mas a las imagenes que a las palabras, debo decir que las fotografías que escoges son buenisimas, y sin duda la compañia literaria es un complemento perfecto…!

  4. abril 24, 2009 12:19 pm

    Señorita Calila, un placer, como siempre, tenerla por acá.

    Espero que su viaje le sea placentero. Saludos de un hombre sedentario.

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