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Ese misterioso lunar café. Final 2

mayo 1, 2009

Se quedó mirando el paso lento de aquella chica. Recordó la primera vez que la había visto, de cabello castaño y sonrisa amplia, platicando en clase con los compañeros sentados a su costado izquierdo.

Adán se sorprendió a si mismo avanzando hacia donde se encontraba Amanda. Se trataba de una fuerza que lo dominaba por completo. Sus pasos comenzaron a ser más largos. En 10 segundos ya estaba donde aquella mujer de viento. Se colocó frente a ella. La muchacha pasó saliva pero no dijo nada. Las nubes se agolpaban grisáceas arriba de ambos.

Tomo sus hombros breves con ambas manos y aproximó su boca a la de Amanda. Sus labios hicieron contacto e iniciaron la exploración. La humedad de adentro se vio acompañada de la lluvia que ahora los abrazaba. Los minutos se escurrían junto con las gotas que caían de sus cuerpos. Se separaron un momento y contemplaron sus miradas por primera vez.

2 comentarios leave one →
  1. mayo 5, 2009 4:12 pm

    La última frase me gusta, me recuerda muchas cosas, ninguna en particular.

  2. mayo 6, 2009 12:09 am

    Tal vez haya sido una imágen recurrente en nuestra adolescencia… tal vez lo has leído por ahí. Lo importante de las palabras es que permiten re-cordar: volver a pasar por el corazón.

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