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Esta es mi apuesta

mayo 8, 2009

Hay una canción del bueno de Silvio Rodríguez que reza más o menos así, en una fórmula que me encanta:

…somos prehistoria que tendrá el futuro
somos los anales remotos del hombre
estos años son el pasado del cielo… 

Pertenece al disco Al final de este viaje en la vida, que es al mismo tiempo el título de esta canción. 

Estaba leyendo sobre el libro de Marta Peirano (El rival de Prometeo), y recordé entonces uno de mis pocos augurios, que va más o menos así:

En el futuro -cualquier cosa que ello signifique- los seres humanos seremos diseñados genéticamente.  Seremos más fuertes, más altos y más veloces. Seremos más inteligentes. Viviremos más, casi eternamente o hasta donde alcance nuestro universo. Viajaremos más lejos. Estaremos en más lugares. La Tierra será una leyenda, aunque bien documentada. No seremos más felices, no necesariamente.

Hasta aquí, mi proyección es irrelevante y quizás bastante obvia. Pero mi idea no se encuentra exactamente allí: a lo que quiero llegar, es que los seres humanos no somos un organismo biológico con consciencia y voluntad. Somos casi pura consciencia: nuestro organismo, el actual, es un mero punto de partida. Todo el debate teológico, ético, filosófico, religioso sobre la esencia humana tendrá que cambiar de curso.

Mudaremos sin asperezas, casi sin darnos cuenta. Hoy será común un brazo de titanio, mañana un corazón de plástico, después será imposible reconocernos si despertamos un poco tarde. ¿Qué nos definirá, entonces? ¿Una apariencia humana? ¿El dolor, la incertidumbre quizá?

No lo sé, por supuesto. Pero quisiera estar allí.

…Al final del viaje
estamos tú y yo
intactos

Quedamos los que puedan sonreir
en medio de la muerte
en plena luz…

Silvio Rodríguez. Al final de este viaje en la vida

7 comentarios leave one →
  1. mayo 8, 2009 9:49 am

    En 1900 una revista francesa propuso a sus lectores dibujar la vida como pensaban que sería en el 2000. En el 2000 todas las previsiones habían sido superadas. Viajamos ya más rápido que nuestro pensamiento, pero no sabemos a dónde.

  2. mayo 8, 2009 11:19 am

    Y es que el siglo XX fue un huracán. Energía nuclear y viajes al espacio, dos guerras mundiales, internet.

    ¿Cuál será la revista que refiere en su amable comentario? Suena interesante. El ayuntamiento de mi ciudad publicaba una Gazeta en que se podían leer amenas crónicas de hace varios siglos a la manera de noticias actuales. Una delicia, por supuesto.

    Creer que todas la épocas son iguales, pensar que todas las épocas son diferentes.

  3. mayo 8, 2009 11:46 am

    No lo recuerdo, porque lo leí hace mucho tiempo. Recuerdo por ejemplo el futuro del correo, que era que un cartero iba echando las cartas en un helicóptero por la ventana. También recuerdo una frase de 1949: “A medio plazo se podrán construir ordenadores que no pesen más de tonelada y media”.

  4. mayo 8, 2009 11:59 am

    Quizá no sea la misma, pero he encontrado el dato sobre la revista The Ladies Home Journal, que en su edición de diciembre de 1900 enlistaba 29 predicciones. [link] En base al nombre de la publicación, puede uno encontrar en google algunas traducciones.

    Por lo demás, no dejamos de intentarlo, siempre queremos saber qué tan lejos vamos a llegar, qué va a a ocurrir y qué tan buenos somos para predecirlo. Claro, nunca lo haremos. Si alguien adivina, su profecía estará siempre acompañada por otras “predicciones” ingenuas de su misma voz.

  5. mayo 8, 2009 5:40 pm

    Por muchos cambios que se produzcan, por muchos avances científico-tecnológicos que seamos capaces de imaginar, en esencia el ser humano, de carne o de plástico, nunca podrá dejar de preguntarse lo que viene preguntándose desde el principio de los tiempos.Hoy en día nos devanamos los sesos por imaginar cómo será el futuro.Esto, a fin de cuentas, no es más que el envoltorio.Las preguntas que siguen sin respuesta son las mismas que se hacían nuestros más viejos antepasados y las que se harán los que nos consideren prehistóricos.

  6. mayo 8, 2009 6:48 pm

    “Estos años son cierta agilidad con que el sol te dibuja en el porvenir, son la verdad o el fin, son Dios”… ahh, provcaste inmediatamente en mi recuerdos de nuestra adolescencia en el Ateneo Fuente, cuando estábamos tan llenos de futuro en las palabras… y cuando me pongo a pensar en ello me doy cuenta que ahora soy muy pocas cosas de las que pensaba entonces (ni futbolista ni músico de heavy metal o trovador… ya ni siquiera escribo poesía muy a menudo) y me gusta éste que soy ahora (más cercano a tu augurio: con más estómago, menos cabello y 3 muelas de porcelana, pero sigo siendo el mismo)… y me gusta pensarme a futuro sabiendo que cuando llegue allá, seré otra cosa completamente diferente.

  7. mayo 11, 2009 8:58 am

    A nivel físico, yo no tengo ninguna duda, nuestra meta es reproducirnos, una vez hecho esto, podemos morir completos. A nivel físico, claro, que a pesar de todo parece no ser tan importante como creeríamos.

    A nivel espiritual, empezamos el debate. Es allí donde Ariostóteles dice que la meta es ser feliz, jusamawi sabrá más de ello, otros dirán que es estar en Dios. Pero nuestra esencia, nuestra meta, nuestra justificación, nunca nos pondremos de acuerdo. Lo cual es maravilloso.

    tocayo: Sí, la adolescencia es para mí una mezcla de Silvio & Kundera. El nervio del volcán y vasos de vodka. Mujeres lejanas y futbol de madrugada.

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