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Al fin, un poco de aire

mayo 26, 2009

Por fin!!!… han sido 3 semanas de locura pero parece que la cosa va amainando. Muchos de nuestros lectores (que no son muchos pero hacen mucha presencia) no han de estar enterados, pero me dedico a la inquietante profesión de burócrata.

Existen en la clasificación burocrática diferentes tipos de feligreses: los hay “de ventanilla”, que atienden directamente al público que utiliza servicios del gobierno o paga derechos. De entre éstos se pueden identificar dos subespecies: los descarados y los frustrados.

Los primeros son clásicos. Están representados por la típica señora que mastica un chicle mientras te atiende y siempre te dice que lo que quieres no se puede, que tu formato está incompleto o de plano te ve con cara de fastidio.

Los segundos son aquellos que buscan hacer eficientemente su trabajo y mostrar siempre una buena cara, pero la mayor parte de las veces se enfrentan a usuarios furibundos a los que no pueden darles soluciones satisfactorias porque saben que ella/él no tienen poder de decisión sobre nada y que lo que menos se puede encontrar en la burocracia es libertad para decidir e innovar. Después de un tiempo, si no practican alguna técnica de meditación es probable que terminen frustrados.

Hace algunos años fui burócrata de ventanilla y puedo decir que nada forja más el caracter y la paciencia que tener ese tipo de empleo.

Otro de los miembros de la burocracia es el “de oficina”. Este subtipo tiene  que lidiar, más que con usuarios, con números, oficios, memorandums y toda suerte de monstruos emanados de la actividad que desempeña. Este sujeto, al igual que el de ventanilla, tiene un horario fijo y responsabilidades bien marcadas, aunque con una cierta capacidad de toma de decisiones. Los hay también de dos tipos: el reglamentario y el trabajólico.

El primero cumple estrictamente con las reglas y no hace más allá de lo que se le pide. Tampoco llega media hora antes ni se va dos horas después. Su tiempo y sus responsabilidades de trabajo son inamovibles.

El segundo suele odiar su vida familiar o no tenerla y busca cualquier excusa para quedarse en la oficina. Constantemente busca nuevas tareas que lo mantengan ocupado y lo liberen de la bendita experiencia de pensar.

Recién salido de la carrera, me tocó trabajar también en este tipo de clan burocrático y debo decir que me divertí bastante.

Lo que nunca imaginé fue pertenecer a un tercer tipo de burócrata: el que atiende bomberazos (en la administración pública se le denomina bomberazo a una emergencia, puesto que eso es lo que atienden los bomberos).

El bombero burocrático puede llegar a tener amplia libertad para las decisiones, pero también puede verla sumamente limitada. Debe atender sus asuntos con suma rapidez y no tiene un horario definido. Puede pasar horas enteras sin ocupación alguna (gracias a eso tengo espacio para escribir algunos de mis posts) pero de repente llega la emergencia y hay que dedicar exhaustivos esfuerzos a la tarea súbita e incluso robarle horas valiosas al sueño.

Aquí también encontramos dos subtipos: el budista y el muerto. El primero es aquel que ha aprendido que la emergencia pasará. Se dedica a atenderla sin que eso afecte su salud mental. El segundo es el que eventualmente saldrá en camilla con un infarto encima.

Debo decir que con el tiempo he aprendido a ser un ferviente budista. Fuera de los momentos bomberiles se tiene mucho tiempo para aprender. Sólo que estas tres últimas semanas estuvieron repletas de informes sobre la influenza, reuniones interminables, avances de informes de gobierno, egos y necedades de los jefes, etc.

Reconozco que esta caracterización burocrática resulta extrema. Conozco a muchos burócratas que disfrutan su trabajo y lo desempeñan de forma creativa (aunque no siempre, yo también me cuento entre ellos). Digamos que este escrito era una excusa para anunciarles que ha pasado la tormenta y que empezaré a postear más seguido. Saludos.

7 comentarios leave one →
  1. mayo 26, 2009 12:22 pm

    Respecto a la burocracia, todos tenemos nuestra propia leyenda urbana. El trámite imposible, el sello que nunca llegaba, la encargada de ventanilla que no te atiende hasta que llega alguien más y a él sí…

    Esta es mi historia: me pidieron que sacara una constancia de no inhabilitación para trabajar en el gobierno federal. La dependencia que lo expide y la dependencia ante quien debía entregarla, ambas pertenecen a la misma estructura. No era razonable: implicaba pedirle una constancia al gobierno para que éste se dijera a sí mismo que yo podía trabajar con ellos. Cuando la estaba entregando, junto con mis otros documentos, me dijeron que no era necesaria, porque la dependencia podía ver, en linea, quiénes estaban o no inhabilitados. Todavía tengo esa hoja. Se llama el trámite inútil.

  2. mayo 26, 2009 4:21 pm

    Todo el mundo quiere gobernar y muy pocos lo consiguen.Tú ya lo haces desde tu escritorio.Si además eres creativo iré rápidamente a resolver alguna gestión. Esto no me lo pierdo.

  3. mayo 26, 2009 4:52 pm

    Hermano Jusamawi!!! con mucho gusto y creatividad te resuelvo tu gestión, sólo que tendrás que pasar primero con mi tocayo, al post siguiente y llenar el formato azul XXX-1… después regresas para que te lo selle yo, luego vas al último (y ya muy anhelado) post de Erubiel y te echas una sesión de psicoanálisis… regresas con mi tocayo y le muestras el sello que te puse yo y listo!!… me gusta eso del gobierno de escritorio, jejeje…

  4. mayo 26, 2009 4:55 pm

    Tocayo, he sufrido también ese tipo de trámites… lo peor, he sido participe de esos absurdos: en mis tiempos de burócrata de ventanilla nos hacían pedirle a la gente acta de nacimiento, credencial de elector, factura del auto, un formato llenado con todas las características del auto y la tarjeta de circulación para un simple cambio de placas… que horror!!!

  5. mayo 8, 2010 11:52 pm

    Amigo!! No aclaras a qué subcategorías has pertenecido, salvo en el tercer caso. Sobre los burócratas de ventanilla, me resultó graciosa la imagen de Edgar mascando chicle, malhumorado y sin mirar a los ojos a uno solo de los usuarios del servicio. Pero definitivamente no eres así, creo que eres más del otro tipo. Tendrían que pasar muuuchos años antes de que te conviertas en un “descarado” como los q describes. En el segundo caso, no creo que seas de los que no puede lidiar con su vida, o de los que no la tienen…
    Me equivoco??

    • mayo 10, 2010 12:02 am

      Amiga, de hecho intenté ser del otro subtipo, aunque duré sólo dos meses como burócrata de ventanilla… supongo que con el tiempo hubiera terminado con chicle…. en el segundo caso, intento lidiar con mi vida y trato de tenerla. A veces, en mis ratos libres, me gusta escribir sobre historias burocráticas, por ejemplo, jejeje

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  1. Para mayores datos « Atanor

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