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Laurie Lipton 
Ilustraciones: Laurie Lipton

  -Ustedes, sin duda alguna, han visto grabados representando a la Muerte, y siempre la habrán visto a pie. Es que el carretero de que yo les hablo no es la propia Muerte, sino solamente su lacayo. Ya comprenderán que tan alto personaje no se digna recolectar mas que lo más florido de la mies; y es a su carretero a quien confía la tarea de recoger los pobres trocitos de hierba y las ramillas que crecen al borde de las zanjas. Ahora viene lo más curioso de toda esta historia. Parece ser que aunque se trata siempre del mismo lamentable carromato, no es siempre su conductor el mismo carretero. Es el último hombre que muere en el año; aquel que entrega su alma precisamente al sonar la última campanada de las doce de la noche. Ese es el carretero predestinado por la Muerte. Su cuerpo será enterrado como el de los demás; pero su espíritu se verá obligado a ponerse el capuchón, a empuñar la hoz y a ir de casa en casa de agonizantes durante todo el año hasta que otro lo releve el día de San Silvestre.

Selma Lagerlöf – El carretero de la muerte 

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