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Queridos lectores, hace un par de semanas el atanoreano Erubiel posteó un artículo publicado por su tío Carlos. Por una de esas casualidades extrañas de la vida, resulta que Erubiel es mi primo, así es que Carlos también es mi tío. En el referido post, hago un comentario en el sentido de que a mi parecer el psicoanálisis no es, ni tendría por qué ser, una ciencia. Pronto recibí respuesta de mi tío, defendiendo la posición contraria. Su respuesta en verdad invita al debate y a la reflexión, así es que eso me animó a escribir una serie de posts, a manera de respuesta. Muy bien, comencemos:

Mi querido Carlos ¡que gusto que hayas respondido a mi comentario! Soy un firme creyente de que el debate es el camino más efectivo para hacer avanzar el conocimiento. Quiero empezar diciendo que eso que dices sobre el respeto (aunque respetable) está de más. Hace un tiempo leí un artículo de Fernando Escalante Gonzalbo donde plantea que las personas son respetables, pero las ideas no. ¡Las ideas están hechas para debatirse y contrastarse!… y comparto esa opinión.

En segundo lugar, agradezco que otorgues a mis ideas la posibilidad (que no certeza) de la sapiencia. Respondo a esa idea: no hay tal. Reconozco mi amor por el conocimiento, pero de ahí a la sapiencia hay un largo camino (que probablemente lleves más aventajado que yo).

En tercer lugar, eres certero en dos sentidos: muy probablemente estemos opinando desde diferentes perspectivas de la ciencia (razón por la cual la epistemología resulta una fuente interesantísima de la cual abrevar), pero eso no impide la posibilidad de dialogar. Por otro lado, tienes toda la razón cuando especulas sobre la posibilidad de que no haya entendido al psicoanálisis aun. No lo he hecho (espero a lo largo de mi vida hacer aproximaciones sucesivas en esta disciplina) ¿Tú si? De ser afirmativa tu respuesta deberemos festejarlo con una buena botella de tinto.

Ahora bien, pasemos a lo sustancial. Afirmas en tu comentario que “Si partimos de la idea que la ciencia es la axiomática de lo previsible, como proponen los físicos modernos, la posibilidad de que el psicoanálisis lo sea no tiene, ya, duda ninguna” y entonces dudo de tu vocación científica.

Recordemos que la duda ha sido históricamente el motor que ha hecho a la ciencia (y al conocimiento, que no son la misma cosa) avanzar. Cuando nos atrevemos a hacer afirmaciones que niegan la posibilidad de dudar entonces estamos hablando de dogmas, de principios religiosos (de los cuales también podemos charlar, con mucho gusto) y se nos agota el tema. Avancemos mejor sobre la base de la duda, de la incertidumbre (y por lo tanto, de la probabilidad).

Concedámosle temporalmente la posibilidad al psicoanálisis de responder a los modernos lenguajes de la ciencia (la filosofía, la lógica y todas las ciencias son lenguajes, al fin y al cabo). Para corroborar esta hipótesis del carácter científico del psicoanálisis deberemos pasar a su contrastación con evidencia. Elegiré como estrategia el esquema de análisis planteado por el físico e historiador de la ciencia Gerald Holton, tal como lo plantea en su libro “La imaginación científica” (un libro por demás interesantísimo que si no has leído aun te recomiendo ampliamente).

Holton plantea que el análisis del proceso de creación científica pasa por tres grandes dimensiones o vectores (a fin de cuentas, no puede escapar a su formación en Física):

  1. La dimensión Y, que podríamos llamar también la dimensión heurística, la de la construcción de hipótesis y conformación de cuerpos teóricos que intentan explicar uno o más fenómenos, la de la creación de respuestas novedosas ante problemas determinados.
  2. La dimensión X, que corresponde a la empiria, a la contrastación de las ideas con los hechos, así como a la selección de los métodos más eficientes para la comprobación o refutación de las relaciones teóricas surgidas desde la dimensión Y.
  3. La dimensión Z, desde la cual interesa saber ya no los resultados de la investigación sino los motivos del investigador: ¿Cuál es su formación? ¿A qué corriente de pensamiento pertenece? ¿Quiénes influyeron de manera importante en su forma de construir conocimiento? ¿Qué sucesos fueron clave para que el investigador aceptara unas hipótesis y descartara otras? ¿Por qué eligió tales métodos de contrastación y no otros?

Hasta aquí la explicación de la ruta que seguiré. En el siguiente post empezaré con la revisión de la dimensión Y para el caso del psicoanálisis. Antes de concluir esta primera entrega quiero hacer una aclaración: mi afirmación en el sentido de que el psicoanálisis es más un arte (o una disciplina) que una ciencia en ningún momento pretende descalificar su utilidad. Soy un firme convencido de que la ciencia es un excelente camino hacia el conocimiento, pero no el único. Soy también un convencido que el psicoanálisis, desde su carácter no científico, ha hecho grandes aportaciones en la búsqueda del Saber (o de los saberes, dirían algunos posmodernos).

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