Skip to content

Las Crónicas de Narnia: Amor por la oscuridad

septiembre 3, 2009

Cuando leí La Divina Comedia de Dante Alighieri preferí los oscuros pasajes de su infierno, acepté su purgatorio y me aburrí de su paraíso.

A mitad del camino de la vida, / en una selva oscura me encontraba  / porque mi ruta había extraviado.

Es imposible no encontrar belleza en la puerta terrible:

Por mí se va a la ciudad doliente / Por mí se va al eterno sufrimiento / Por mí se va a la gente condenada.

La justicia movió a mi alto arquitecto. / Hízome la divina potestad / el saber sumo y el amor primero.

Antes de mí no fue cosa creada / sino lo eterno y duro eternamente. / Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza.

Estas frases, a fuerza de ser leídas y escuchadas, marcan al lector que nada espera. La cruda frase que aconseja a los condenados abandonar la esperanza no me parece la mejor, sino aquella que dice que la puerta misma del infierno fue creada por dios, por el amor primero. Infinita e inescrutable sabiduría.

Pero no es de Dante ni de su Comedia de quien deseo contar, sino de C. S. Lewis y el primer tomo de las Crónicas de Narnia: El sobrino del mago.

Una bruja blanca, un corazón oscuro

Cuando los pequeños protagonistas de la historia, esto es, el sobrino del mago y su inquieta vecina se adentran en la aventura que desencadena la mágica novela, el primer encuentro que asalta mi imaginación de adulto extraviado es el bosque entre dos mundos.

Es éste un jardín apacible, donde los ruidos y las distracciones no existen y la hipnosis de la atmósfera del limbo te enreda en sus sueños. El sopor de los árboles y las pequeñas lagunas circulares que se repiten simétricos e infinitos realmente te atrapa.

No hay tiempo, no hay prisa, no hay memoria. Un bosque infinito sin edad, un paraíso de olvido.

Era el bosque más silencioso que se pueda imaginar. No había pájaros, ni insectos, ni animales, y no soplaba el viento. Casi se podía sentir cómo crecían los árboles. El estanque del que acababa de salir no era el único. Había docenas de estanques, uno cada pocos metros hasta donde alcanzaban sus ojos…

-Este lugar es demasiado silencioso. Resulta tan… maravilloso. Estás casi dormido. Si nos dejamos dominar por él nos acostaremos y dormitaremos eternamente.

Pero nada es para siempre, dice la sabiduría popular, y a pesar de estas magníficas vacaciones intelectuales, de las que unos niños apenas tienen necesidad, los pequeños brincan en una de las lagunas y entran por fin al reino crepuscular de la futura bruja blanca.

Un mundo termina, un sol se apaga

Rompen un hechizo secreto y despiertan a la reina, malvada como todas las reinas, y ella, magnánima, les muestra el último sol de un reino que se apaga como una vela indecisa. Creyendo que los niños han venido a despertarla y después a llevarla con ella, la terrible soberana y mujer de encantamientos poderosos les narra el final de su historia en ese melancólico mundo.

Muy bajo y cerca de la línea del horizonte flotaba un enorme sol rojo, mucho mayor que el nuestro. Digory tuvo inmediatamente la impresión de que también era mucho más viejo: un sol que se hallaba cerca del final de su existencia, cansado de contemplar aquel mundo.

-Contemplad bien lo que ningún ojo volverá a ver nunca jamás –anunció la reina-. Esto era Charn, la gran ciudad, la ciudad del Gran Rey, el asombro del mundo, tal  vez de todos los mundos.

Jadis, que era el nombre de esta bella y terrible mujer, en lejana época destruye a todos los seres vivos ante la inminente derrota contra su hermana. Pronuncia entonces la palabra mágica, la palabra deplorable, y el mundo se convierte en un lugar abandonado y marchito, con ella como único huésped.

Duerme miles de años y nuestro protagonista llega a despertarla, al tocar una pequeña campana. ¿Quién no lo habría hecho? Era un universo silencioso, lúgubre, y entonces nos encontramos con esa campana, en el centro de una sala majestuosa repleta de estatuas de antiguos reyes, acompañada de una pequeña nota:

Haz tu elección, aventurero desconocido;
golpea la campana y aguarda el peligro,
o pregúntate hasta enloquecer,
qué habría sucedido si lo llegas a hacer.

La elección del chico, por lo tanto, fue la más sensata, y más si consideramos que llegaron a aquel mundo a través de un pequeño estanque idéntico a otros miles, en un bosque infinito.

Apocalipsis ahora y siempre

El resto de la obra, y de la colección completa, narra la creación de un mundo que da nombre a la colección: Narnia. Mucho se ha escrito sobre la filiación judeo-cristiana de estos libros y del pensamiento de su autor, pero yo me quedo precisamente con las derivaciones no cristianas: el mundo apocalíptico pero circular, la magia de las palabras y las acciones casuales, la belleza del mundo que termina más que del mundo que inicia, la seducción por los personajes y los lugares oscuros.

Jadis, la Bruja Blanca, irá delineando el destino de todos los protagonistas y de todas las historias, su edad se contará en siglos y los minutos serán irrelevantes, polvo para ella. Construirá un cercado de espinas en torno de su aciago corazón, si es que lo tiene, y será el contrapeso sólido de cualquier triunfo pasajero del bien.

Creo que es todo lo que deseaba contar.

-Ahora, pongámonos en marcha. Hace frío aquí, en el fin de todas las eras.

Notas sueltas.

1. El infinito bosque entre los mundos me trae a la memoria la biblioteca de Borges:

“El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono, se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. “

Borges, J.L. La Biblioteca de Babel, Ficciones.

2. La última cita de El sobrino del mago, en cambio, me remite a otro momento crepuscular, pero en El Señor de los Anillos, cuando Frodo le dice a Sam, en medio de una era que termina, en un mundo en ruinas:

“Me hace feliz que estés aquí conmigo. Aquí al final de todas las cosas, Sam. ”

Tolkien, J.R.R. El señor de los anillos. El retorno del rey.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: