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El buen Yehuda

octubre 29, 2009

Una obviedad que raya en el lugar común: el tiempo es implacable… como también diría un gran músico zaragozano que pronto se presentará en la Ciudad de México, el tiempo no cura nada, el tiempo no es un doctor. Sin embargo, al tiempo también le gusta dejar estelas de belleza tras su paso. Es así de contradictorio.

Hace 10 años yo lidiaba con los relieves de la existencia: escribía por las noches, pretendiendo hacer poesía, transitaba por la mitad de la carrera de Economía, lloraba en la intimidad del baño por el término de una relación amorosa, me reunía religiosamente con los amigos para compartir palabras y cervezas los fines de semana.

Por aquellos entonces, mi querido amigo Alberto Silva tuvo a bien acercarme como nunca antes a la contradicción del tiempo: me presentó la obra del poeta judío Yehuda Amijai. Curiosamente el buen Yehuda moriría justo al año siguiente dejando, como el tiempo, retazos de belleza en mi memoria.

Segú consta en Wikipedia, la obra del judío es “lúdica y concentra un rango amplio de emociones, su distintivo es la risa, la burla y cierta tristeza subyacente”. Particularmente su manejo de la burla lo hace el más realista entre los optimistas y el más esperanzado entre los pesimistas.

Alberto me contaba que Amijai había vivido los horrores de la guerra y lo reflejaba en versos desgarradores y desoladores, pero que el transcurrir de su vida lo fue acercando a los temas del amor y la reconciliación. Particularmente pienso que su obra es un constante transitar entre ambas posturas.

Así lo deja ver cuando escribe en Poemas de paz y guerra:

Una vez explotó una bomba

Junto a una carnicería:

la carne degollada

fue degollada otra vez

pero ya no había dolor,

no había casi sangre

Transita por el camino de la reconciliación, a regañadientes, en Cada uno en su vida necesita un jardín abandonado:

También los hombres de guerra señalan blancos

para una dura herida con palabras tiernas,

pezón, hueco, paso, impacto.

Pero regresa a la esperanza y dice en otro texto:

La luna corta las nubes en dos-

Ven, salgamos al amor de en medio.

Sólo nos amaremos ante los campamentos.

Tal vez sea posible todavía cambiarlo todo.

Los dos juntos y cada uno sólo.

Tal cantidad de contrastes lo animan a ocupar el papel que, por lo que deja ver en sus versos, le resulta favorito: el eterno expectador. En Para el mundo dice:

Para las acciones

soy siempre Caín:

vagabundo y errante antes de las acciones que no haré,

o después de la acción

que no se debe repetir.

En Me siento junto a la ventana:

Quiero continuar

sentado entre dos sillas sobre la buena tierra,

quiero vivir entre mi apellido y mi nombre

quiero vivir entre mi apellido y mi nombre

y no ser de ninguno de ellos.

y en Qué he aprendido de las guerras:

Pero sobre todo he aprendido el arte del camuflaje,

no destacar, que no me reconozcan,

que no distingan entre mi y lo que me rodea

ni siquiera entre mi y mi amor,

que crean que soy un matorral o una oveja,

que soy un árbol, la sombra de un árbol

que soy una duda, la sombra de una duda,

que soy un tabique vivo, una piedra muerta,

una casa, la esquina de una casa.

Con tal cantidad de ideas interesantes, Yehuda inundó mi estilo de escritura (sin que con ello desaparecieran todos mis vicios y defectos al escribir). Ya muerto, el poeta judío vociferaba constantemente cosas en mi oído, mientras me reponía de una nueva derrota en el combate amoroso. Entre trozos de viento decía:

Somos felices juntos.

Estaremos muertos.

Nuestra edición

está agotada.

Se harán nuevos modelos.

Comimos y nos saciamos

ahora el mundo es hoja y viento.

Como él soplamos

y no volvemos.

La tierra nos visita con frecuencia,

somos felices juntos.

Estaremos muertos.

Y yo le contestaba:

Éramos felices,

juntos,

aunque no nos incluyeran

en las profecías.

Cuando tus manos

encontraban mi piel

lográbamos conducir

la expansión del universo.

Con el amasiato

de nuestras palabras

construíamos átomos.

La influencia de Yehuda en mi forma de pensar y de escribir se ha mantenido durante estos años, implacable… pero también ha dejado el trozo más bello:

Dios está lleno de Piedad,

si lleno no estuviera Dios todo de piedad

habría piedad en el mundo y no sólo en Él.

Yo, que junté flores en la montaña

y reparé en todos los valles,

yo, que traje de las colinas cadáveres,

sé contar que el mundo está vacío de piedad.

Yo, que fui rey de la sal junto al mar,

que estuve parado indeciso junto a mi ventana,

que conté los pasos de los ángeles,

que mi corazón levantó pesas de dolor

en las terribles competencias.

Yo, que sólo uso una pequeña parte

de las palabras que hay en el diccionario.

Yo, que debo descifrar enigmas a pesar mio

sé que si lleno no estuviera Dios todo de piedad

habría piedad en el mundo

y no sólo en Él.

6 comentarios leave one →
  1. octubre 29, 2009 9:32 am

    “Tal vez sea posible todavía cambiarlo todo”

    Es una frase magnífica, y debo admirar también la traducción.

    Es el tipo de escritor que me recuerda por qué la poesía es tan difícil y la mejor de las vertientes literarias. Es arduo construir una frase magnífica y liarla con otras que sin ser demoledoras no desmerezcan.

  2. octubre 29, 2009 4:23 pm

    mm bueno, no sé.

    Yo creo que el tiempo no es un doctor pero si lo es todo en la vida, cura y da fe.
    Es la primera vez que paso por aquí espero andar leyéndole.

    Saludos.

  3. noviembre 2, 2009 3:22 pm

    Nos debatimos siempre en saber qué nos diferencia de los animales.La inteligencia, la conciencia, el sentido del humor…Ninguna de de ellas nos satisface del todo.El tiempo, vivir dentro de él sin poder abandonarlo nunca, eso es verdaderamente lo que nos hace diferentes, únicos.No digo mejores ni peores,si es que esto tiene sentido, digo únicos. A cambio pagamos el precio de no poder vivir fuera del tiempo.

    Preciosos poemas.

    Salud

  4. Alberto Silva permalink
    noviembre 9, 2009 1:10 am

    de hecho
    yehuda no sólo fue soldado durante ambas guerras mundiales
    (y ya sabemos lo ke pasaba con los judíos en la segunda
    cuando hitler organizaba el baile)
    sino ke le tocó los conflictos de independencia de su “nación judía”

    si no recuerdo mal
    alguna vez escribió
    “llego a mi cuarto y me acuesto
    abro los brazos en cruz
    y nadie sabe ke soy un asesino”

    al ver este post
    sentí una plantita bella crecer en mi corazón hermano
    no sabía ke te había regalado algo ke consideraras bello
    al menos
    así de bello

    te va un abrazo
    y pronto
    más poesía

  5. noviembre 10, 2009 12:11 am

    Tocayo, que me corrija el flaco, pero me parece que la traducción es de Octavio Paz… coincido contigo en que Yehuda enseña la dificultad y belleza de la poesía… puedo decir que él es parcialmente responsable por mi retirada progresiva de los intentos por escribir poesía… y es que cuando viene a mi la imagen de una bomba explotando en una carnicería, la de un Dios desbordado de piedad o la de un amor que sale de en medio y se vive por los dos juntos y cada uno sólo, no me queda más por decir…

    La ing., yo creo que el tiempo no es el que cura, sino la voluntad de entendimiento que cada uno construye en el tiempo… de cualquier forma, espero nos sigas leyendo por acá!!

    Jusamawi, salud por tu reflexión!!.. como siempre, suelo estar muy de acuerdo con tus ideas… me parece que una de las cosas que nos diferencian de otros animales es quizas la de tener una noción o un sentido del tiempo.. estar conscientes de su existencia (aunque sea sólo un artificio construido por nosotros precisamente para encontrar un poco de sentido en la vida).

    Flaco!! no me acordaba que Yehuda había sido soldado, a pesar de la vocación de combatiente camuflajeado que asoma en sus textos… sin duda que me has regalado grandes momentos a través de la poesía (lo mismo que a través de las charlas interminables que hemos tenido)… digamos que la palabra ha sido un vehículo maravilloso para nuestra amistad… no sólo me has regalado grandes momentos a través de los textos de otros, sino tabién de los tuyos… un día me regalaste una gran imagen producto de tus noches de desvelo: Cae la lluvia y se confunde con mi llanto (recuerdas?)…

  6. Rodrigo permalink
    noviembre 26, 2009 9:53 pm

    Yo soy nulo conocedor del trabajo de este cuate Yehuda, pues lo unico que conozco es la frase que sueles usar carnal: “Lo que nos entristece se queda con nosotros, tiene nombres como las calles, sólo las cosas alegres siguen adelante sin nombre”….y me parece uan excelente vision de como retenemos lo que nos rodea, como decian en los comentarios, como tratamos de controlar nuestro mundo (personal)

    Personalmente y mi humilde vision, el Tiempo, es ademas de una nocion, que en veces Si cura el dolor, Si funge como doctor, Sí es un eatado dentro del que vivimos o una fuerza inherente al ser humano, creo además es un Amig@ y un Herman@, un Ser Viviente de otra clase, que guarda recuerdos, pero que tambien vive en un presente y actua hacia un futuro.

    Saludos

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