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Notas sobre la Monadología de Leibniz

noviembre 9, 2009

1. El mejor de los mundos posibles.

Alguna vez leí, fuera de contexto, como una cita casual de esas que se coleccionan para poder sazonar una conversación decaída o para aparentar cierta inteligencia o sabiduría popular, la idea de Leibniz de que este es el mejor de los mundos posibles.

A primera vista es un optimismo desbordado, que encuentra fuerte oposición en la realidad, en esa tenaz pantalla que nos mira constantemente a la cara, muchas veces con mirada cruel. Hace unos días apenas se publicaba en este espacio una rápida revisión de la obra de Amijai, quien con lenguaje certero y hermoso nos decía haber atestiguado un mundo carente de piedad.

Hoy leo al filósofo alemán, y encuentro una inteligencia límpida en sus escritos, o al menos en ese breve opúsculo llamado Monadología.

Nos dice Leibniz, en la parte que me interesa comentar, que el universo es uno solo, puesto que siendo el universo infinito, como él lo entiende, y siendo que no es racional que existan varios infinitos, solo es dable un universo con múltiples perspectivas.

Por lo tanto, lo que popularmente hemos entendido como Universos Paralelos, no sería imposible en sí mismo, pero habría que precisar que más que Universos serían perspectivas del mismo Universo.

“debido a la multitud infinita de substancias simples, hay como otros tantos diferentes universos, que no son, empero, sino las perspectivas de uno solo.”

En segundo lugar, y aceptando que solo un Universo existe de todas las posibilidades infinitas, este Universo ha sido seleccionado por dios para poder existir. Y siendo dios infinita bondad y sabiduría, la elección de este Universo indica que esta es la mejor elección de dios, y con ello, se muestra que este es el mejor de los mundos posibles. (Hay que hacer notar que éste es el dios de Leibniz, un matemático, y que su idea de dios en este escrito no tiene nada que ver con Libros Sagrados, ni dioses antropomorfos).

“como hay una infinidad de universos posibles en las ideas de dios y como no puede existir sino solo uno de ellos, es necesario que exista una razón necesaria de la elección de dios, la cual le determine a uno antes que a otro.”

Considero que hay que reunir ambos aspectos para conseguir una mirada más completa: éste es el mejor de los mundos posibles, pero nuestra mirada es solo una de las infinitas miradas de este Universo.

[Quiero entender que la llamada Realidad, lo que percibimos los hombres, no agota el Universo, y que considerar como el poeta que este mundo puede mejorar, es admitir que el mundo es perfectible. Y lo que me parece querer decir, es que el mundo que nos hemos dado los hombres puede ser mejor, pero que el Universo, la gran creación, o la gran broma, no podría ser mejor.

Nos quedaran, en todo caso, dos tareas: Mejorar el mundo que nos hemos contruido, y agotar las posibilidades del Universo.]

2. Sobre la existencia de dios

Todas las cosas del universo tienen una razon de ser, una causa, pero necesariamente cada cosa presupone una anterior que la provoca y sin embargo, para Leibniz como para muchos filósofos, esta serie de causas no puede extenderse hasta el infinito, sino que es necesario que exista una causa última que a su vez sea independiente de otras, es decir, que carezca de causa, y ese ser es llamado dios.

Y siendo independiente de otras, dice con lógica irrefutable Leibniz, un solo dios basta, con lo cual estoy de acuerdo, y este dios debe ser “incapaz de límites y debe contener tanta realidad como sea posible”.

[Tengo para mí que dios, de existir realmente, es un ente ajeno a los adjetivos humanos: sabio, piadoso, bondadoso. Y dios no puede tener voluntad ni desear ni tener apetitos, no puede expresar ni comunicar, ni de ninguna forma entrar en contacto representable ante los hombres, su entendimiento o su imaginación. Y si algo es derivado de dios, no es por creación, sino por emanación, y es por ello que cierta parte de la Kabbalah me parece agradable y sutil.]

Con ello comulgan párrafos de la Monadología, en que se establece que “sólo dios es la unidad primitiva… del cual son producciones todas las esencias* creadas o derivadas, y nacen… por Fulguraciones continuas de la Divinidad.”

*Mónadas, en el original.

Hay que admitir que lo mejor de la filosofía es cuando se acerca a la poesía.

3. El efecto mariposa

En alguna otra de mis lecturas, se decía que no podías cortar una simple flor sin alterar el curso de las estrellas. El conocido efecto mariposa, que proclama que el menor de los actos puede desencadenar las más grandes consecuencias.

Pues bien, Leibniz expresa que el Universo todo esta lleno de sustancia, de seres, que no hay vacío en realidad, y que siendo cada ser vecino inmediato de otro, cualquier cambio en uno de ellos hace eco en todos los demás, hasta el más lejano extremo.

“y por consiguiente, todo cuerpo se resiente de todo lo que se haga en el universo, de tal modo que aquel que lo ve todo podría leer en cada uno lo que ocurre en todas las partes e, incluso, lo que ocurre y lo que ocurrirá”.

4. Un mundo que encierra infinitos mundos.

Una idea que se ha ido repitiendo en la ciencia ficción, con motivo de nuestra pequeñez frente al inmenso mar que es el Universo, es aquella que muestra a la tierra como un ínfimo gramo de polvo, que se integra en un mundo más grande.

Leibniz toma la idea de que toda la materia pueda ser divisible. Pero el filósofo alemán va un poco más lejos y expresa que ello no es sólo una posibilidad, sino que de hecho cada porción de materia “esta subdividida actualmente y sin fin en partes”.

Pero aun más, toma el camino inverso de nuestra fingida modestia cinematográfica y no mira hacia el universo exterior, sino interior, pues para el filósofo cada porción de materia expresa todo el universo, y por lo tanto:

“Hay un mundo de criaturas, de Vivientes, de Animales, de Entelquias, de Almas en la mas pequeña porción de la materia.

Cada porción de la materia puede ser concebida como un jardín lleno de plantas, y como un estanque lleno de peces”

Y a su vez cada uno de ellos contiene un mundo semejante. Es el tipo de ideas que la ocasionan a uno cierto vértigo intelectual.

5. Un hombre contra el caos.

“No hay nada de inculto, de estéril o de muerto en el universo, nada de caos, nada de confusiones, sino sólo apariencia de ellos.”

Y sin embargo, para los hombres, que nos agrada decidir por apariencias, nos basta la apariencia de caos para afirmar que tal caos existe. Alguna vez Borges afirmó que el orden del universo es más  bien pudoroso. Casi no se muestra.

[Resulta evidente que Leibniz es más que un filósofo un matemático; no busca tanto la verdad como la solución del problema que representan dios, los hombres, el universo.]

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