Skip to content

Marco Aurelio

enero 14, 2010

Creo con severidad que una bitácora como ésta no fue pensada para servir de cámara de ecos. Que no vale la pena dedicar preciosos minutos de tu existencia para robar lo que otro blog ya ha seleccionado y publicado. Creo en la disposición de crear, de inventar, de componer. De aportar una nueva frase para el vacío interestelar. Que otros se dediquen a publicar lo que otros ya han publicado, a repetir hasta el infinito las mismas frases, anécdotas, cadenas, chistes, imágenes.

Pero sucede que a veces, citando a Serrano, algo te eriza la piel y no puedes hacer más que decirle al mundo la belleza que has encontrado, en espera de que otros, como tú, queden ciegos de luz y enamorados de poesía. Sucede que a veces tienes que repetir lo que otros ya han dicho, porque no quieres cometer el crimen de encontrar la verdad, y callar.

Valga lo anterior por lo siguiente: estoy leyendo las Meditaciones de Marco Aurelio, y no puedo hacer otra cosa sino copiar y pegar algunos de sus magníficos párrafos.

Esto es todo lo que soy: un poco de carne, un breve hálito vital, y el guía interior. ¡Deja los libros! No te dejes distraer más; no te está permitido. Sino que, en la idea de que eres ya un moribundo, desprecia la carne: sangre y polvo, huesecillos, fino tejido de nervios, de diminutas venas y arterias.”

***

“Preciso es que a partir de este momento te des cuenta de qué mundo eres parte y de qué gobernante del mundo procedes como emanación, y comprenderás que tu vida está circunscrita a un período de tiempo limitado. Caso de que no aproveches esta oportunidad para serenarte, pasará, y tú también pasarás, y ya no habrá otra.”

***

¡Cómo en un instante desaparece todo: en el mundo, los cuerpos mismos, y en el tiempo, su memoria! ¡Cómo es todo lo sensible, y especialmente lo que nos seduce por placer o nos asusta por dolor o lo que nos hace gritar por orgullo; cómo todo es vil, despreciable, sucio, fácilmente destructible y cadáver!”

¿No es más valioso reflexionar por mi parte e intentar mis propias meditaciones? Quizás. Pero, ¿cómo privarlos de esta sencilla sabiduría? Lean a Marco Aurelio, lean sus Meditaciones. Es todo lo que puedo decir.

2 comentarios leave one →
  1. enero 19, 2010 4:32 pm

    Amigo Edgar,cuánta razón tienes.Tu has dado el paso importante de compartir lo que para ti es un tesoro.Como lector de tu vuestro blog me siento halagado de ser uno de los destinatarios de tu descubrimiento.
    Somos un instante pero inventamos el tiempo.Somos presente y nos empeñamos en vivir en el pasado y en el futuro.Somos una mota de polvo en el universo y nos creemos inmortales.

  2. enero 20, 2010 9:28 am

    jusamawi: Es creencia común que solo los animales tienen un atisbo de eternidad: no tienen consciencia del tiempo ni de su propia mortalidad. También carecen de la diversión propia de la inteligencia, claro, como dedicarle horas a la consideración de estos, quizá vanos, asuntos.

    Un saludo cordial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: