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Chelsea Green: bestialismo delicioso

enero 19, 2010

Chelsea Green

Ilustración: Chelsea Green

The Tyger

Tyger! Tyger! burning bright  –  In the forests of the night,

What immortal hand or eye  –  Could frame thy fearful symmetry?

In what distant deeps or skies  –  Burnt the fire of thine eyes?

On what wings dare he aspire?  –  What the hand dare sieze the fire?

And what shoulder, & what art.  –  Could twist the sinews of thy heart?

And when thy heart began to beat,  –  What dread hand? & what dread feet?

What the hammer? what the chain?  –  In what furnace was thy brain?

What the anvil? what dread grasp  –  Dare its deadly terrors clasp?

When the stars threw down their spears,  –  And watered heaven with their tears,

Did he smile his work to see?  –  Did he who made the Lamb make thee?

Tyger! Tyger! burning bright  –  In the forests of the night,

What immortal hand or eye  –  Dare frame thy fearful symmetry?

William Blake, 1794

Chelsea Green

Ilustración: Chelsea Green

Discurso fúnebre

Ayer mataron a un lobo – en la puerta de mi casa
con la cabeza vencida – sobre la acera, soñaba.

Observaba la bodega – donde peleaba y dormía,
con la pupila vidriosa – miraba pasar el día,

y los niños de su mundo – hablaban en voz muy baja
de su mirada.

Para el resto de la tierra – allí había un perro muerto,
un perro que en unas horas – estaría descompuesto.

Había que limpiar la acera – de aquella mancha oscura
—para el resto de la tierra – un perro muerto es basura—.

Pero los niños jugaban – y volvían a su lado,
siempre callados.

Lobo, yo sí te recuerdo echado al camino – con el sol curándote el lomo deshecho
de andar a la noche batallando con tus enemigos.

Lobo, yo sí te recuerdo. Yo también sabía – dónde, cómo y cuándo dormías tu sueño.
Para esos asuntos no he crecido mucho todavía.

Cómo no iba a recordarte, si estás ahí desde mi niñez, – en un paisaje diferente pero igual,
si a todos nos pasó una vez.

Cómo no iba a recordarte, si tu misterio es más feliz – que muchas cosas que tenemos que contar
a costa de una cicatriz,

como de un hierro caliente que deja la memoria ardiente, – sin la nobleza de tu muerte y sin un verso con más suerte
que no sea la de maldecir.

Silvio Rodríguez, 1971

2 comentarios leave one →
  1. TOTOLO permalink
    enero 20, 2011 1:02 pm

    ESTAS BIEN PRECIOSAS MORENA COMUNICATE TENGO UN NEGOCIO PARA TI

  2. enero 20, 2011 1:03 pm

    Los comentarios me dejan cada vez más perplejo.

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