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Burotismo

febrero 4, 2010

Tamara entró al salón enfundada en su habitual traje sastre de los lunes. Estaba algo nerviosa. La Dirección General de Asuntos Intrascendentes (DGAI) para la cual trabajaba sería la encargada de coordinar el proyecto que el señor Secretario de Acciones Redundantes, del cual dependía la DGAI, consideraba como el de mayor prioridad en su gestión. Ella había sido elegida para presentar la iniciativa ante los Directores Generales de la SAR y para garantizar que las diferentes acciones contribuyeran con el logro de las metas del proyecto.

El lugar estaba prácticamente lleno, en su mayoría de hombres que dominaban los puestos de alta responsabilidad en la dependencia. Una tímida gota de sudor pretendió desprenderse de su frente, pero Tamara la aniquiló al instante, ayudada por un pañuelo. Su respiración se volvió más rápida. Tomó asiento -junto con el resto de asistentes- y acercó el micrófono a su boca recién humedecida por un sorbo de agua.

-Buenos días- dijo en forma entrecortada. Carraspeó un poco y continuó. -A nombre del Dr. Ignacio Trelles, Secretario de Acciones Redundantes les doy la bienvenida a esta reunión. El señor Secretario desea que los acuerdos que emanen de esta reunión contribuyan de forma decidida con el éxito de este proyecto-.

Al escucharse con tan decididas palabras comenzó a sentirse más segura. Aun tenía un poco seca la boca, pero Tamara sabía que podía conducir la reunión. Con voz firme dedicó los siguientes 20 minutos a explicar las principales estrategias y acciones del proyecto. Luego de un cierre afortunado de la presentación, acompañado de una broma que fue aplaudida por los presentes, abrió un espacio para preguntas y aclaración de dudas.

El licenciado López, Director Ejecutivo de Planes y Programas Rimbombantes tomó la inciativa. -A mi me gustaría saber cómo nos va a afectar financieramente a las diferentes Unidades Responsables el movimiento de recursos que vamos a efectuar para el logro de estas metas que usted acaba de exponer, licenciada-.

Tamara sintió un cosquilleo ligero en todo el cuerpo. El tema financiero era su especialidad y sintió que todos los funcionarios presentes estaban momentáneamente en sus manos, llenos de incertidumbre. Comenzó a sentirse sexy. Su boca estaba más hidratada que nunca y lista para distribuir palabras a placer. Mordisqueó ligeramente sus labios y comenzó la explicación.

-Su pregunta es completamente relevante, licenciado- dijo en un tono mucho más dulce y sensual. -Le explico y a los demás les pido que tomen nota también- sonrió ligeramente sin perder esta vocación dirigente que acababa de descubrir. -Los recursos los vamos a concentrar en la DGAI. Son recursos que vienen del Ramo 69- hizo una pausa de algunos segundos para sentir cómo la piel de su espalda se contraía lentamente. La humedad de su boca comenzó a manifestarse aleatoriamente en su cuerpo.

-La disminución presupuestaria se hará con cargo al capítulo doble..emmm al capítulo dos- sintió una nueva contracción de la piel a ambos lados del esternón. Luego un endurecimiento a izquierda y derecha que le provocaba un leve dolor y una cosquilla que se extendía hasta sus rodillas. Era como un pellizco constante pero ligero. Pasó saliva con un poco de trabajo.

Sudaba ya, ligeramente. Todos los presentes, enfundados en sus trajes la seguían atentos, como hipnotizados. Hubieran sido capaces de pararse en un pie y acomodarse la corbata en la frente si esta mujer se los hubiera pedido. Al pensarlo, Tamara iba sintiendo pequeños calambres en todo su cuerpo. No podía evitar disfrutar excesivamente esta dictadura transitoria que le había sido conferida en la sala de juntas.

Continuó con la explicación. -Recuerden que todas sus acciones deberán estar alineadas con la estructura programática ya concertada en el Programa Operativo-. Tuvo que dejar de hablar y apoyar su mano en la mesa. Las piernas le temblaban y su respiración estaba lista para competir en cien metros planos. Jamás había tenido sensaciones como éstas. Decidió llevar las cosas al límite.

-Finalmente, quiero comentarles que la afectación líquida de sus proyectos se hará sobre la partida 4000- ni bien terminó de decirlo, una prisa se le amotinó bajo la cintura. Sus rodillas intentaron tocarse sin éxito. Una lluvia muy al sur se le escapó hasta formar un océano en el suelo.

Emitió un pequeño gruñido, casi imperceptible. Una sensación cálida invadió su cabeza y sus oídos se llenaron de vacío. alcanzó a girar los ojos hacia arriba, donde se mantuvieron lo siguientes 83 segundos. Luego, volvió a sentir su cuerpo. Pasó saliva y volteó a ver a los presentes. Todos escribían obedientes las instrucciones que acababa de dar. Respiró tranquila.

Tamara invitó a la concurrencia a hacerle más preguntas pero no obtuvo respuesta. Seguían en trance. Agradeció su asistencia y se despidió de mano de cada uno. No podía borrar su sonrisa. Salió de la sala y se dirigió a su oficina. La cerró con llave y se acomodó en su silla. Cerró los ojos y comenzó a respirar tranquila. Tenía semanas sin poder conciliar el sueño como ahora.

8 comentarios leave one →
  1. Jared permalink
    febrero 4, 2010 1:45 pm

    Ojalá todos trabajáramos con tal entusiasmo, creo que nos libraríamos de mucho estrés jaja

  2. febrero 4, 2010 6:01 pm

    Al menos las decisiones de gobierno serían menos neuróticas, jeje… gracias por comentar, amiga

    • febrero 5, 2010 10:14 am

      La tensión se describe de excelente manera en el relato, amigo. Una visión romántica (por lo ideal) del trabajo de oficina.

      Creo que todos tus lectores encerrados en paredes y cubículos, con el mero sonido de la copiadora como soundtrack, sabrán apreciar el texto.

      Un abrazo.

  3. febrero 6, 2010 1:06 am

    Y además supongo que Tamaras y Tamaros de esos que tienen la copiadora como soundtrack deben existir muchos, no? Muchas gracias por tu comentario compadre.

    Un abrazo.

  4. marzo 4, 2010 5:58 pm

    Hey!! Me encantó. Super bien narrado, entretenido y sexy. Como dice Marcuse, es hora de erotizar el trabajo y toda nuestra fuerza laboral jaja
    Un abrazo grande

  5. marzo 4, 2010 6:18 pm

    Hey, Tati!!! que bueno tenerte por acá de visita y comentando… creo que lo que me resultaba más complicado era volver sexy un relato burocrático… y si así lo encuentras, me parece que me acerqué bastante al propósito!!!… sigamos pues a Marcuse en la cruzada erotizante, jeje… tu, por ejemplo, podrías intentar burcoratizar tus relatos vampíricos (que rebosan de erotismo)… otro abrazo grande!

  6. amor-che permalink
    abril 18, 2010 12:26 pm

    ahora si!…ya llegue amigo.
    estoy haciendo mi trinchera, desde aqui observaré e interpretaré el mundo, quizás los mundos, esos mundos que dibujas con maestría….que decir, con buro-maestría!

  7. abril 19, 2010 10:31 am

    Amigo, bienvenido a esta mirada de los mundos buropoéticos!!! espero seguirte leyendo por aquí seguido. Abrazos.

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