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Un agradable descubrimiento

febrero 8, 2010

Cuando estudiaba la maestría, hecho que he contado un poco en este blog, tomé varias materias de Teoría Política que me acercaron a una visión completamente nueva de las realidades sociales (mucho más amplia que los textos de Economía que utilicé en la carrera, sin duda) y cambiaron mi manera de entender las cosas.

Entre ese grupo de textos, autores e ideas, uno en particular me pareció desafiante por su claridad e irreverencia: Michael Foucault. En aquellos entonces leí un poco sobre sus planteamientos en torno al poder (y su desarrollo histórico), pero supe también de una serie de libros que escribió sobre la sexualidad y cuya publicación quedó trunca (sólo 3 volúmenes de al menos 4 planeados): Historia de la Sexualidad.

Mi cercanía con la psicología (vengo de una familia formada por muchos integrantes de este clan) y gusto por el estudio de la misma hicieron que me resultara más atrayente leer esa parte de Foucault.

Por uno de esos caprichos bien planeado de ese niño llamado destino, en esa época no llegué a leer ninguno de los 3 libros. Por otro de esos mismos me encontré hará un mes y medio el segundo de los tomos de Historia de la Sexualidad (El Uso de los Placeres, se titula) en edición de bolsillo y en oferta. No dudé en comprarlo.

Hace como un mes comencé a leerlo, despacio, saboreándolo. Debo decir que hasta ahora me va gustando mucho su estilo de plantear las ideas. Regularmente no me gusta hablar de un texto hasta que lo termino de leer, pero en el inicio de su libro me encontré con una serie de conceptos y relaciones que me pareció por demás interesante. Sobre ello les escribiré en este post.

Foucault inicia este tomo explicando sus motivos para escribirlo. Quiere revisar las relaciones entre moral, ética y sexualidad en la Antigüedad (Grecia y Roma, básicamente) y la era Cristiana. Busca, entre otras cosas, destruir el mito de que la moral griega o romana eran fundamentalmente laxas en lo sexual, en contraposición con una marcada rigidez en el tema a partir de la era cristiana.

Foucault se concentra más bien en la transicion discursiva de la sexualidad entre ambos períodos y la interiorización que hace el sujeto de tales cambios. En particular se pregunta, entre otras cosas, cómo fue que la actividad sexual irrumpió en la cotidianeidad del sujeto para volverse objeto de debate y reflexión.

Para responder a esta cuestión, desde el plano metodológico, más que empírico, hace una revisión del concepto de moral e introduce la idea de la “práctica de si”.

Respecto de la moral, distingue dos grandes nociones. En la primera se habla del conjunto de valores y reglas de acción que les son propuestas tanto a personas como a grupos a través de “aparatos prescriptivos” como la familia, las iglesias o las instituciones educativas. Este conjunto de reglas y valores puede llegar a estar explícita y coherentemente formuladas, pero también puede ser transmitido de forma difusa permitiendo tanto compromisos como escapatorias.

Pero también se puede entender a la Moral como el comportamiento real de las personas con respecto a este conjunto de reglas y valores que le son propuestos. Esta noción parece gustarle más a Foucault porque permite definir en qué medida los sujetos aceptan o transgreden la Norma; es decir, cómo se comportan en relación a un sistema prescriptivo del que tienen conciencia relativamente clara.

El autor va más allá y plantea que una cosa es la regla de conducta y otra es la conducta que con tal regla puede medirse. Esto es, que ademas de un código y un conjunto de acciones (convergentes o divergentes con respecto de ese código) existen diferentes formas de conducirse moralmente. Es decir que la persona es, más que un agente (que actúa en el sentido o en contrasentido con la norma), un sujeto moral de la acción.

Para ejemplificarlo plantea que una norma sexual puede solicitar de los cónyuges fidelidad estricta y simétrica. Aun aquellos que cumplan con la norma encontrarán que existen muchas formas de ser fieles (una podría ser por la convicción de serlo, otra por la convicción de tener auto-dominio de los deseos, entre otras). En este punto, introduce el concepto de “determinación de la sustancia ética”; es decir, “la manera en que el individuo debe dar forma a tal o cual parte de sí mismo como materia principal de su conducta moral” (Foucault, 1984:27). 

Otra elemento que por supuesto interviene es el “modo de sujeción”, es decir, la forma en que el sujeto establece conscientemente su relación con la Regla. Un elemento adicional es la forma en que las personas intentan transformarse en sujetos morales de sus propias conductas; es decir, el trabajo ético o estrategia de acción que el sujeto decide cotidianamente en torno a la regla.

En el fondo, Foucault está hablando de que cada persona encuentra un sentido particular en la Norma y en esa medida actúa en torno a ella. Toda acción moral, dice, implica una relación con la realidad (con el exterior, podríamos decir), pero también consigo mismo, puesto que actúa sobre sí mismo para conocerse y perfeccionarse, lo que constituye la “práctica de sí”.

Entonces, toda moral implica códigos de comportamiento y formas de subjetivación. Por ello, no se puede hablar, por ejemplo, de la Moral Cristiana, sino de las Morales Crsitianas, toda vez que existirá un sinnumero de formas de “vivir” la Regla, que dependen también del contexto histórico.

Existen morales más “orientadas hacia la ética”, regularmente ahí donde la Regla suele ser más primitiva y la acción depende más de la práctica de sí; así como existen morales más “orientadas hacia el código”, en las que la regla define más claramente los premios y castigos, pero en cualquier caso existirán ambos elementos (código y práctica de sí) en diferentes combinaciones.

A partir de aquí, Foucault se lanza a explorar las diferentes morales sexuales de la Antigüedad (tema particular del Tomo 2). Ya les contaré, conforme vaya avanzando en la lectura, cómo desarrolla su estudio.

10 comentarios leave one →
  1. febrero 9, 2010 1:20 pm

    Son excelentes esas ocasiones, verdad? Cuando tomas un libro y descubres que te encanta, que te atrapa.
    Me gustan esos libros (como los de ensayos) en que me quedo pensando: “es lo mismo que yo hubiera querido decir, y lo habría hecho, si hubiera tenido el tiempo y la disciplina para ponerme a investigar, estudiar, reflexionar y escribir”. Pero no es cierto. Nunca me habría salido, y es por eso que encontrarlos es una feliz coincidencia.

  2. Dario permalink
    febrero 11, 2010 12:47 am

    me parece que la concepción que Foucault tiene sobre la ética se asemeja mucho a la que maneja Lacan, entendiendola como lo emergente entre la subjetividad, que implica al deseo y la normatividad o la ley moral que se nos impone superyoicamente… me parece interesante el análisis que haces de este libro y espero que pronto tengas la segunda parte… saludos

  3. abril 15, 2010 8:03 pm

    Yo no me he sentado a leer la historia de la sexualidad, aunque sí he leído bastante “acerca de”… Yo se, grave error leer muchos artículos sobre esos libros y no haberme ido a buscar al autor directamente. Estan en lista de espera, x supuesto. De Foucault (bendito sea), me atrapó “Vigilar y castigar”, pues en algun momento estuve muy inyectada con el tema de la ley y la institución carcelaria. Lo recomiendo. Y uno aun mas extraño de lo común, es “Yo, Pierre Riviere, habiendo asesinado a mi madre, a mi hermana, a mi hermano…”. Si no lo conoces, veras que ya el mismo titulo es atrapante. Deja mucho que pensar sobre la función impersonal del autor, nos deja pensando a quienes jugamos a escribir.
    Buen post!!

  4. abril 20, 2010 9:11 am

    La ética es egoista porque busca lo conveniente para cada uno.El hallazgo es darnos cuenta de que cuanto mejor vivan los demás más posibilidades tendré yo de vivir bien también.Buscar lo que a mí me conviene olvidando que mi felicidad depende de las de los demás es el camino hacia un fracaso seguro.No porque yo sea bueno y pretenda ir regalando felicidad a mis congéneres, sino porque me conviene.
    En esta búsqueda de lo conveniente a cada cual es donde, creo yo , que podemos ver la práctica de sí de la que habla Foucault.

  5. abril 20, 2010 5:43 pm

    Tati, mil gracias por tus recomendaciones, aunque al terminar esta trilogía (por fin conseguí los 3 libros!!!) me espera en la lista foucaultiana “las palabras y las cosas”… pero agregaré tus sugerencias. Leer los “acerca de” en lugar de al autor sin duda que no es la mejor estrategia, pero en ocasiones las cosas se aprenden por aproximaciones sucesivas, así es que tampoco es que me parezca despreciable. Abrazos!

    Mi querido Jusamawi, un placer tenerte por acá… antes que nada, estoy en falta contigo, porque hace mucho que no te visito, pero prometo hacerlo pronto (lo cotidiano a veces no deja tiempo para cosas tan importantes como esa)… respecto de tu comentario, me parece que Foucault va incluso más alla de lo que planteas: al hablar de la práctica de sí, esta diciendo que toda ación humana es moral en el sentido de que implícita o explícitamente toma en cuenta justo ese debate que planteas: busco lo conveniente para mi? para los que me rodean? hasta qué grado?… pero incluso: la regla a la que me enfrento, es conveniente para mí? para los demás?… debo vivir la regla (o mi ruptura con la regla) de la misma forma que a los demás o de una forma que sólo yo entiendo?… lo que pasa es que solemos desprender la etiqueta de ética y de moral en las decisiones porque muchas veces las tomamos de forma algorítmica, como forma simplificada, procesada y rutinizada de decisiones anteriores propias y de otros, aunque el proceso de construcción del algoritmo haya tenido originalmente todos estos cuestionamientos ético-morales. Un abrazo!!!

    • abril 21, 2010 2:50 pm

      El consenso que debería estar plasmado en las reglas siempre constriñe.Eso es inevitable.La lucha entre el deber de vivir la regla y el planteamiento individualista de si la regla me conviene es lo que ha dado origen a la política.El arte de combinar el consenso con la capacidad de buscar lo que a cada uno nos conviene es la gran prueba que tiene ante sí el animal social en que nos hemos convertido.Parece que la moral trata de conferir un caracter cuasi sagrado a las normas que han surgido del consenso y la ética lucha por dejar libre a cada uno de nosotros para tratar de ser consecuentes con lo que pensamos y queremos.Por eso creo que es de interés capital darnos cuenta de que la felicidad de los otros posibilita la mía.Cuando esto no se sabe nacen los problemas y los fracasos. Todo intento de conseguir la felicidad olvidando este precepto está condenado al fracaso.

      Otro

      • abril 26, 2010 1:17 pm

        Concuerdo con tu planteamiento, querido Jusamawi, entre otras cosas porque nuestra felicidad, por más subjetiva, personal y egoísta que queramos que sea, depende de nuestro entorno (en el cual habitan las felicidades de los otros, que se intersectan, adicionan y aglomeran con la propia de forma inevitable)… dice el Kybalión que todo es lo mismo, con diferencia de grado y en el fondo de eso se trata la tensión que planteas entre Moral y Ética… de diferentes combinaciones de consenso e intimidad a la hora de ser felices…. Foucault está planteando una cosa similar: la experiencia de lo sexual es algo personal (y entra en los terrenos de la ética) pero no puede escapar al contexto social (y queda entonces vinculada íntimamente con la Moral).

  6. abril 20, 2010 5:51 pm

    Perdón, olvidé contestarle a mi tocayo y a mi hermano, jeje!!…

    Tocayo, muchas veces en mi vida he tenido esa sensación de la que hablas de querer haber escrito algo que estoy leyendo… aunque también suele ocurrirme, un poco después, que agradezco al autor por haberme ahorrado las horas de procesamiento de ideas y escritura y por regalarme, en cambio, felices horas de lectura.

    Darío, totalmente de acuerdo, Foucault y Lacan abordan ese espacio gelatinoso y complejo que media entre la subjetividad y la norma… ahora que ya conseguí los 3 libros, comenzaré una lectura más constante e iré comentando mis hallazgos… por lo pronto, veo que en el primer tomo, Foucault habla de un dispositivo y tú y yo hemos tenido bastantes charlas al respecto, así es que pronto las retomaremos…

  7. Anónimo permalink
    octubre 13, 2010 2:46 pm

    muyy interesante!!

Trackbacks

  1. Algunas nociones sobre las normas « Atanor

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