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Adquirí algunos libros de la Biblioteca de Iniciación Filosófica en un puesto callejero de ejemplares usados. Ya antes escribí sobre las impresiones de otro libro de David Hume, y ahora es turno de una maravilla titulada Diálogos sobre la religión natural. Sin más preámbulo:

El escepticismo total conduce al solipsismo, así que Hume no duda en sentenciar:

Es imposible que persevere en este escepticismo total… El escéptico tiene que actuar, vivir y conversar como los demás hombres… los escépticos son una secta de bromistas y de guasones.

No es un libro que defienda el ateísmo, sino al contrario:

La cuestión no está en existencia de dios, sino en su naturaleza.

Agrega una maravillosa frase que, dice Hume, pertenece a Malebranche:

Tampoco deberíamos imaginar que el espíritu de dios tiene ideas humanas o encierra alguna semejanza con nuestro espíritu.

Es algo que últimamente he venido sosteniendo. Pero a a las personas les agrada un dios antropomorfo y antropocentrista. Ya saben, el viejo griego tenía razón al afirmar que el hombre es la medida de todas las cosas.

Uno de los protagonistas de este Diálogo esgrime la conocida argumentación a priori de la existencia de dios:

Nada existe sin una causa; y la causa original de este Universo (sea ella lo que fuere) es lo que llamamos dios; y a él adscribimos piadosamente todas las clases de perfección.

Hume argumenta algo sencillo contra de los atributos humanos de dios:

Justamente le atribuimos la sabiduría, el pensamiento, el don de la providencia y el conocimiento, porque esas son palabras muy honorables entre los hombres.

Esto fue apenas un esbozo de mis impresiones de esta excelente lectura. En un artículo posterior escribiré algo más detallado, y más organizado, incluyendo la versión del Diseño Inteligente que hace David Hume.

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