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Foto: Jan Banning

-¡Todas las semanas deberían empezar así!- piensa Jose Antonio. Lo mejor que pudo haberle pasado es haber entrado a realizar su Servicio Social a la Dirección General de Asuntos Intrascendentes. Al ser su tío un amigo cercano del Lic. José Luis Sanchez Solá, Director General, Toño es ahora su asistente.

No obstante, ese no es el principal motivo de alegría del muchacho. Lo es el hecho de compartir oficina con Paty, secretaría del Lic. Sanchez, de 28 años, soltera y poseedora de un par de piernas que cualquier representante de futbol estaría promocionando sin cobrar honorarios.

Particularmente hoy, Paty ha elegido para su atuendo un pantalón que glorifica sus virtudes. Jose Antonio no puede hacer otra cosa que celebrar el hecho con firmeza. Sobre todo al sur de su cinturón hay regocijo.

Paty además goza de una voz sensual y dulce. Aun cuando le pide a Jose Antonio que le preste un lápiz, el muchacho experimenta tormentas en su cuerpo. Hoy la mujer ha estado platicando toda la mañana sentada en el escritorio de Toño. El perfume que su cuerpo desprende tiene al muchacho totalmente hipnotizado. La rigidez entre sus piernas comienza a volverse insoportable.

Ha comenzado a imaginarla desnuda, apoyando su senos sobre el escritorio, mientras muestra a Jose Antonio sus maravillosas nalgas. En sus labios se asoma una prisa… tal vez la de engullir cada cacho de piel del muchacho. Su mirada insiste en invitarlo a recorrerla con los ojos, a mirar esa curvatura que se arquea frente a ellos. Toño no puede más con tanta excitación.

De pronto, se ve forzando a salir del trance. Paty, quien continúa con la charla, le ha tocado el brazo accidentalmente y el muchacho ha sentido esa fatídica lluvia que se desborda sin control en la entrepierna. Se siente abochornado pero no puede moverse.

Prácticamente en ese instante, el Lic. Sanchez Solá ha salido de su oficina. Paty se pone de pié y regresa a su escritorio. Para el licenciado esta reacción ha pasado inadvertida. Su foco de atención está centrado en el muchacho.

-Toño, nos urge enviar el alcance al oficio de ayer con los formatos de prellenado para el Programa Operativo Anual del año próxmo. Tienes 10 minutos para hacerlo-. -Sí licenciado- responde aun confundido José Antonio.

Paty, apenada, ofrece ayuda a Toño. Éste le dice que él redactará el alcance y que ella le ayude con las impresiones y el envío. Es la forma más rápida que se le ha ocurrido para evitar ser descubierto en esta humedad bochornosa y parece haber funcionado.

Veinte minutos después, el alcance y los paquetes anexos parten rumbo la oficina del Dr. Ignacio Trelles, Secretario de Acciones Redundantes, que ha solicitado los formatos para su revisión. Por la tarde han llegado a su oficina y decide revisarlos rápidamente. Comienza por la hoja que explica el envío:

En alcance al oficio DGAI031945-76, donde se indica la importancia que ,para la oficina que usted dignamente representa, tiene el llenado en tiempo y forma de los diferentes componentes presupuestales que nutrirán las estrategias de gasto para el ejercicio fiscal correspondiente al siguiente año, me permito enviarle a usted la propuesta de formato de prellenado para el Programa Operativo Anual.

De contar con su visto bueno, puede usted distribuirlos a la brevedad, a través de quien usted designe para tal encargo, toda vez que le he enviado también las copias correspondientes para cada Unidad Administrativa. Envió 15 tantos debidamente sellados y lubricados.

Sin otro particular por el momento, aprovecho para enviarle un cordial saludo.

Lic. José Luis Sanchez Solá

El Dr. Treyes revisó tres veces el final del segundo párrafo. Soltó una carcajada estruendosa después de la tercera. -¡Pinche Chelis, en qué estará pensando!- sentenció.

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