Por cierto: me he comprado un libro con una selección de cuentos de Chéjov editado por la Universidad Veracruzana, en la modesta cantidad de 35 pesos (poco más de dos euros, para los amigos españoles).

Vagaba yo por una librería auspiciada por el gobierno, donde es común encontrar tales colecciones: el libro estaba a dos pasos de la entrada, costaba lo mismo que tres cervezas y es una promesa de regocijo que durará más que este verano.

Y pensar que los libros de Murakami cuestan diez veces más. Es lo malo de los autores vivos y famosos, son carísimas sus obras. Saramago, con todo y ser un premio nobel recién fallecido, es mucho más accesible.

Anuncios