¿Es necesario leer todas las partes de una Trilogia? Pensemos en El Señor de los Anillos, y olvidemos su división por motivos editoriales o económicos. Son tres libros bien conocidos, que narran una sola historia, una trama lineal. Es decir, la aventura inicia en La Comunidad del Anillo y termina con El Retorno del Rey. Si omitimos alguna de las partes, el resto nos parecerán inconexas, incompletas y quizá un poco absurdas.

Pero ahora imaginemos un lector que, pensativo frente a una biblioteca elije al azar el segundo tomo de la obra, Las Dos Torres. O imaginemos un despistado que obsequia el último libro a un afortunado lector que no tiene idea de Tolkien ni de la secuencia en los libros. Y allí tenemos una primera ruptura de la Unidad de la obra literaria (si es que tal Unidad no es ideal o arbitraria). Pero ahora, avancemos un paso más: este lector imaginario, después de terminado el libro, jamás conoce los otros dos libros. Me hace sentir incómodo, por alguna razón.

Narro lo anterior por una razón: tengo inconclusas, por motivos distintos, dos sagas literarias. He leído la entretenida obra El Sobrino del Mago, de C. S. Lewis, la primera parte de Las Crónicas de Narnia. El daño no es mayor, porque la novela se cierra correctamente y no hay ese suspenso propio de las obras inconclusas (como sí ocurre en La Comunidad del Anillo, por ejemplo.

El segundo caso es Millenium, pero un poco agravado. Leí Los hombres que no amaban a las mujeres, y me gustó bastante, sobre todo la primera mitad. Luego inicié La chica que soñaba con una cerilla y un bidon de gasolina. Y me detuve a las 50 páginas. Luego tomé otro libro, como suele ocurrir, pues tengo pendientes varios libros de forma constante, y paso de uno a otro según mi humor, el lugar en que me encuentro y la fuerza de la lectura. Pero ya no retomé la novela de Larsson.

Y no dejo de sentirme incómodo, como ante un deber incumplido.

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