Skip to content

La espada de Kundera

febrero 24, 2011

Existen ciertos autores, los menos, que son capaces de cimbrar los pensamientos de un lector. Por regla general, se les encuentra en la adolescencia, esa época feliz en que se devoran libros sin discriminar la calidad, la época o la fama que precede un libro. Y de pronto, Bam!, un descubrimiento. Pasados los años, se refina el gusto. Y pasa uno a seleccionar con mayor cuidado, aunque un libro que esté a la mano difícilmente escapará a la lectura.

En mi caso, ese autor fundamental fue Milan Kundera. El libro es La insoportable levedad del ser. No entraré a debatir la calidad de esta novela porque la verdad ya se me ha desdibujado. Además, eso no es lo importante.

Antes de ese libro, habían pasado por mis manos los clásicos, antiguos y modernos. Kafka, Pérez Galdós, Neruda, Cervantes, Verne. Lecturas obligadas por deberes escolares y devoradas con gusto, pero sin entusiasmo. Y entonces, descubrí que existía la otra literatura.

La otra literatura es la literatura mágica. Y aquí no estoy hablando de García Márquez o Murakami (en alta estima el segundo, ahora que lo he leído por fin).  Estoy hablando del encanto que ejerce un texto sobre tu conciencia, el placer estético, indescriptible, de las imágenes que se graban en tu mente, del saborear una frase, quizá falsa, pero que se desliza como en sueños, que dibuja un paisaje, un sentimiento.

Lo intento, pero escapa a mi capacidad de explicación.

Hace más de diez años leí esa novela de Kundera. Y todavía hoy puedo evocar a la protagonista, con una paloma herida, tibia entre las manos.

7 comentarios leave one →
  1. marzo 5, 2011 12:44 am

    En mi caso, ese autor de adolescencia bien podría ser Carlos Fuentes, particularmente en Gringo Viejo que tantas imágenes llegó a evocar en mi… aunque sin duda el fundamental fue Mika Waltari con Sinhué el Egipcio… los de la literatura mágica serían, por supuesto, José Saramago, Fernando Pessoa y sus heterónimos, Yehuda Amijai, Antonio Tabuchi, Alessandro Barico, Salman Rushdie y últimamente J.M. Coetzee… debo decir que aun recuerdo en nuestras épocas de adolescencia tus referencias a Kundera y debo confesar un secreto muy oscuro: hasta hace poco ví la película de “la insoportable levedad del ser” y aun no he leído el libro… va a la lista de pendientes en mi agenda

    • marzo 6, 2011 1:36 am

      ¿Entoces no has leído nunca a Milan Kundera? Vaya. Más de quince años de conocerte, y hasta ahora lo descubro, jaja. Aunque, por mi parte, no he leído a muchos de tus favoritos: Saramago hace apenas.. dos años, Amijai nunca, salvo por tus aportaciones. Tabuchi creo que es la primera vez que lo escucho. Barico es otra de tus referencias y jamás lo he leído. Coetze, igual.

      Imagina esto: es como si de algún modo nos pudiéramos comunicar desde dos realidades. El resto del mundo es igual, pero en cada una existen obras maestras y autores fundamentales, que no existen en el universo del otro. La única forma de conocerlos, es contándonos sus peripecias, intentando construir un tercer universo, poblado por las temporales y volátiles imágenes compartidas, que irremediablemente habrán de desvanecerse.

      Haz un cuento.

      • marzo 10, 2011 1:39 am

        Pues sí, 15 años nunca serán suficientes para descubrir cosas… efectivamente, nunca he leído a Kundera ni a Murakami… he leído apenas a Eco y nunca suficiente a Borges (todavía ahora saboreo su narrativa en el aleph)… en el camino, eso sí, me encontré a su gran paisano Cortazar, que omití de forma imperdonable en mi primera lista… confieso que sigo atrapado entre los laberintos de Rayuela, pero que puedo releer una y otra vez sus historias de Cronopios y de Famas (e identificarme siempre con los primeros) o deleitarme con su relato del embotellamiento a las afueras de París… Efectivamente, de Amijai y Coetzee he hablado algo por estas tierras… Tabucchi, además de escribir un gran relato sobre los últimos días en la vida de Fernando Pessoa, donde sostiene conversaciones finales con sus heterónimos, escribió Sostiene Pereira, libro que al ser llevado a la pantalla grande representaría la última película de Marcello Mastroiani… por cierto, que en la novela, Pereira se para frente a la estatua de Pessoa en Lisboa y hace una reflexión maravillosa: Pessoa, en portugués, significa persona… si uno dice pessoa puede referirse al poeta, pero también a cualquier individuo… Pessoa, al tener diversas personalidades, podría ser cualquier pessoa… de Barico he leído su novela Novescento (que me parece inspiró la película 1900), sobre un tipo que nace en un barco y jamás ha salido de él… además, tiene un talento para el piano que ningún “terrestre” posee… una gran novela… creo que estas líneas están sirviendo como punto de partida para el cuento que me sugieres, compadre… lo empezaré a maquinar… creo que a tu lista le faltan los autores fugaces y etéreos… esos que pasan por nuestras vidas con algun texto y dejan pedacería digna de recordar, aunque ni siquiera tengamos presente al autor

  2. marzo 6, 2011 1:26 am

    Mis autores son pocos: Kundera, Eco, Borges. Actualmente Murakami. Extraño, pero ningún poeta entre ellos. Los que mencionas son demasiados. Sí recuerdotu gusto por Fuentes en aquellos años y Saramago desde hace mucho. En realidad, me parece que leíamos poco, no?

    La novela de Kundera no estoy seguro de poder recomendarla. Sé que me gustó bastante el estilo del ahora francés, pero sus méritos literarios se me han olvidado. Le debo una relectura a su obra. “La broma” es otro de esos libros de Kundera que me gustó en su momento, junto con “El libro de la risa y el olvido”. Tenían el mérito de ser obras breves, a diferencia de los pesados ladrillos rusos que también me han fascinado.

    Se puede hablar mucho de los libros pasados, que en ningún caso son copas vacías.

  3. Darío permalink
    marzo 25, 2011 1:37 am

    recién termine de leer el libro y unos días después decidí ver la película… grave error!!…
    si de por si la película no ofrece mucho (no sólo es mi apreciación, sino la de algunos comentarios que he escuchado y leído), pero cuando se tiene como referencia tan inmediata al libro, la película no se vuelve mala, se vuelve insoportable…
    el principal error -simple pero a la vez muy grave- que comete el director de la película es plantear la historia como una historia de amor y de sus respectivas desgracias… mientras que en el libro, me parece que Kundera sólo aprovecha el pretexto que le dan las relaciones entre los cuatro personajes para formular un homenaje de inicio a fin, al eterno retorno de lo idéntico… y en el inter se da su tiempo para hacer cantidad de reflexiones geniales sobre la cultura, la política, los sueños, las mujeres, la diferencia, la levedad y el peso…

    personalmente uno de los mejores libros que he leído y sin duda Kundera queda a la altura de mis autores favoritos, como Saramago y Cortázar, entre otros…

    definitivamente buscaré más de sus obras…

    • abril 11, 2011 4:59 pm

      Hace mucho que escuché sobre la existencia de esa película, nunca he tenido oportunidad ni interés de verla. Supongo que si un día me la encuentro la veré. Pero el libro tengo interés en comprarlo, para dedicarle una relectura a ratos en mis horas libres.

      Saludos.

  4. Anónimo permalink
    octubre 16, 2014 3:17 pm

    En efecto, la insoportable (siempre al menos) levedad del Ser…es una cascada de imágenes perpetuas cargadas de elementos que cimbran la conciencia porque emanan estética y erotica. Es una especie de aphodisia que embelesa e hipnotiza…la imagen de Sabine con el sombrero desnuda, unicamente presente al ojo que la contempla…si ese oscuro objeto del deseo tuviera una representación me parece que sería esa…gravitando, levitando…entre la excitación que hace que los flujos empiecen a recorrer el camino que la pulsión marca y su satisfacción (da igual la forma).
    La fascinación por la abnegación de Teresa…no deja de tener un tinte profano, por la beatitud que conlleva…es una estampa, un semblante perfecto de cierta posición perversa, y del imperativo categorico que lo sostiene. Aquí un güiño a Sade y a Lacan.
    En fin, invito a la relectura de esta obra, y a visualizar la pelicula homonima de Kauffman (si mal no recuerdo) para recordar y revivir el acervo de imagenes que, seguramente harán las delicias (una vez más) de nuestras memorias y pasiones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: