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En 1956 se estrenó la película The Searchers, protagonizada por John Wayne y dirigida por John Ford. Sucede algo raro con esa película (bueno, lo mismo sucede con muchas otras), mientras la mayoría la considera una obra maestra, algunas voces divergentes la consideran simplemente mala y por lo tanto sobrevalorada.

La película es simple: Ethan es un veterano que vuelve a casa, su familia es asesinada por comanches, su sobrina es raptada. Inicia una persecución en que la violencia y el deseo de venganza juegan un papel más trascendente que la salvación de la chica. Hasta ahí la trama, sin entrar en los detalles de los personajes secundarios.

¿Qué hay de bueno en esta obra? Tantas cosas, empezando por la interpretación de Wayne, los paisajes que obsequia Ford, la crudeza de los sucesos. Las interpretaciones en general son “anticuadas”, pero cuando ves mucho cine aceptas que cada época tiene su propio estilo.

Se ha criticado sobradamente el racismo y sexismo de la cinta, la interpretación de John Wayne (muchas personas simplemente no soportan al actor) y la duración de la película. Descubro que muchos directores han declarado que esta obra ha ejercido una gran influencia en su trabajo, y ello ha ocasionado lo siguiente: la gente que admira a estos directores se deja llevar por esa opinión y ensalzan este trabajo de Ford sin analizarla por sí mismos, por lo tanto los críticos divergentes regresan a la cinta para decirle a la gente que “esa película ni es tan buena, es más, es pésima, oh borregos”, etc.

En resumen: si gustas de las películas de vaqueros y soportas el ritmo de las cintas anteriores a 1980, te recomiendo ampliamente que veas The Searchers. En cambio, si no eres capaz de ver el “paisaje” de Utah durante dos horas seguidas, si te causa somnolencia el Technicolor o si tienes alergia a John Wayne, mejor no te acerques.

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